¡TOMA TUS ALAS Y DECIDE VOLAR HACIA TU FELICIDAD!
CAPÍTULO 7:
“EL SECRETO QUE SE QUEDÓ EN YURÉCUARO”
Ciudad de Guanajuato:
Al abrir la puerta, Sándalo el joven apuesto se queda congelado ante la radiante presencia de Caova, mientras ella se queda realmente admirada ¡Parece que sí existe el amor a primera vista!
Caova.- ¡hola! Eh… ¿Se encuentra Pepita?
Sándalo.- Eh...sí, ¡Enseguida la llamo! ¿De parte de quién?
Caova.- De Caova, la sobrina de la señora Ahilda, ¿Le puedes comentar que acepté su propuesta para enseñarle las manualidades que quería?
En eso sale Consuelo la hermana de Pepita, furiosa:
Consuelo.- ¿Te puedes marchar inmediatamente de mi casa muchachita? Mi hermana no va a perder el tiempo contigo, suficiente tiempo me dedica a mí y a mis continuas enfermedades como para dedicarlo a manualidades. ¡Jóvenes como tú, solo entran a estas casas para ver que se llevan!
Pepita.- ¡Consuelo! ¡No le hables así a Caova!
Consuelo.- ¡Estoy en mi casa y le puedo hablar como yo quiera!
Caova.- ¡Me está faltando al respeto y no se lo voy a permitir! Y mire que a su edad hasta un dolor de vesícula le puede pegar, si no vengo a pedirle caridad, ¡No la necesito! Solo que pensé que eran personas necesitadas de tiempo y cariño, pero me doy cuenta de que nunca ha sido así. ¡Con permiso!
Caova se marcha, Sándalo va tras ella:
Sándalo.- Oye… ¡Espera! ¡Una disculpa por favor! Mi tía está alterada, está nerviosa por la inseguridad que se vive en todas partes, eso es.
Caova.- Mira, yo nací en un pueblo llamado Yurécuaro Michoacán y allí, se les enseña a las personas a respetar a los demás, pensé que estarían contentas de que las visitara, pero fue todo lo contrario. ¡Extraño tanto mi Pueblo!
Sándalo.- ¿Puedo saber por qué tuviste que dejarlo y venir a vivir aquí?
Caova.- Es una larga historia, no tiene caso, ¡Solo sé que no volveré a entrar a la casa de tus tías!
Sándalo.- Si quieres te puedo invitar a visitar la casa de otras de mis tías, viven cercas y ellas sí son calladitas y bien portadas.
Caova.- ¡No gracias! ¡Esas calladitas son las peores!
Sándalo.- Te prometo que esas tías son tranquilitas, ni se mueven siquiera. ¿Te gustaría ir conmigo a ver las Momias de Guanajuato? ¿A ver a mis tías calladitas?
Caova.- ¡Grosero! Jajajaja, no sabía que tenías unas tías tan milenarias eh? ¡Ya vete, porque si no te van a regañar por platicar con una posible ladrona!
Sándalo.- ¡Nunca digas eso! Entonces, ¿Mañana nos vemos?
Caova.- Sí…mañana iremos a ver a tus tiesas tías.
Caova se va molesta, pero en el fondo está contenta pues nunca imaginó encontrarse con alguien que la hiciera sentir tan bien. En el interior de la Casa de Pepita y Consuelo, las cosas se ponen todavía peor:
Consuelo.- ¡Necesito un té de ajenjo para las bilis Pepita! ¡Traigo la boca amarga por culpa de esa muchacha!
Pepita.- ¡Ella no tiene la culpa de nada, en todo caso la culpable soy yo por invitarla a que me enseñara manualidades, además no nos iba a cobrar ni un centavo!
Consuelo.- ¡Pretextos solamente! Todavía ves las noticias de robos, delincuentes y sigues confiando en los desconocidos. ¡Ni siquiera sabes qué clase de muchacha es ella, ni sus mañas! Jóvenes decentes, por ejemplo te puedo mencionar a Ámbar la hija de Bernardo Alcalá, ¡Ella sí tiene clase y educación! ¡Sería un privilegio presentársela a Sándalo para que llegaran a conocerse y quizás enamorarse…!
Pepita.- ¡Ni lo intentes! Hace cuarenta años, que papá nos buscó novios para que nos casáramos a fuerzas, hombres de lo peor, eso sí, con mucho dinero. Hice muy bien en revelarme, ¡No me arrepiento!
Consuelo.- Deberías, por esa razón, a papá le pegó el derrame cerebral que fue la causa de su muerte, ¡No fuiste agradecida con él! ¡Él solo quería nuestro propio bienestar!
Pepita.- ¡Pienso que Él no sabía que obligándonos a casarnos con alguien a quien no amábamos, nos estaba amargando la vida para siempre, cortándonos las alas de la libertad, las preciosas alas de juventud que vuelan con el tiempo y ya nunca regresan! Yo decidí huir mejor, pero tú te quedaste y tú sí te casaste, mejor dicho, arruinaste tu vida. Es por eso esa amargura, ese resentimiento tan dentro de ti.
Consuelo.- ¡Tú tampoco eres feliz! También te amargas por los recuerdos que tienes del ayer, sé que al lugar al que huiste, es muy especial para ti y algo muy fuerte debiste dejar allá para no olvidarlo nunca y aferrarte al pasado que te domina.
Pepita.- ¡Nunca te lo he contado, es el secreto que mejor he guardado en toda mi vida! Hoy te lo voy a contar para que sepas que no me voy a aferrar a la soledad y a la amargura. ¡Escucha muy bien lo que te tengo que decir: Hace cuarenta Años que huí a un pueblo de Michoacán llamado Yurécuaro. Ahí viví por cinco años, pero no viví sola, viví con el amor de mi vida, ¡El único amor que me hizo muy feliz, tan feliz que… tuve una hija, la cual fue arrebatada de mis brazos tiempo después! Y es lo que acaba mi vida día con día, hora tras hora sin saber en dónde está, mi pequeña Lorena, la hija que no logré hacer feliz.
Pepita se suelta llorando, es como si se hubiera roto algo en su interior ¡Por fin pudo sacar a la luz ese secreto que la ahogaba durante tantos años! Consuelo su hermana está muda de la sorpresa.
En Casa de Ahilda y Andrea, ambas platican acerca de Yurécuaro y las noticias más recientes:
Ahilda.- Andrea ¿Hablaste con Mary la de Tayito?
Andrea.- Sí, le hablé por teléfono en la mañana.
Ahilda.- ¿Y cómo siguen las cosas en Yurécuaro?
Andrea.- Mejor, ya terminó Enero y parece que ya está todo más tranquilo, además me dijo que Aurelio el papá de Ricky ya está viviendo de nuevo con Lorena y se ve la familia va a mejorar.
Ahilda.- ¿Oye, yo nunca le conocí familiares a Lorena, ella nació en Yurécuaro?
Andrea.- Sí, solo que ella me platicó que su madre los abandonó y se vino para Guanajuato, pero nunca supo más de ella. ¡Qué coincidencias, ella acabó haciendo lo mismo, abandonó a su familia, pero creo que hoy ya ha aprendido la lección! Me pregunto ¿Qué habrá pasado con su madre de ella, dónde está?... CONTINUARÁ
Escrito por: Francisco Murillo Méndez.
domingo, 6 de febrero de 2011
lunes, 10 de enero de 2011
CAPÍTULO 5: “EL COMIENZO DE UN NUEVO AÑO DE ESPERANZA”
Amigos, ¡No te pierdas la interesante trama de ALAS DE JUVENTUD! Está llena de experiencias que a nosotros o a nuestras familias nos pueden suceder. ¡Consigue los cuatro capítulos anteriores para que sigas el hilo de la historia y sepas quién es quién en esta sensacional historia! Con el sello y la calidad de Producciones Murillo y El Cazador de la Verdad.
Invitados de esta semana: Oyuki, Ma. Esther y José nuestros amigos de FUJIFILM Yurécuaro.
CAPÍTULO 5: “EL COMIENZO DE UN NUEVO AÑO DE ESPERANZA”
En el oscuro Malecón, a orillas del Río Lerma en Yurécuaro Mich, unos hombres logran subir a Caova, la hermosa joven, a su camioneta, mientras que en un carro, están bajando de él los jóvenes de Rotaract, un Club juvenil de ayuda social:
Belén.- ¡Allá está un vehículo sospechoso, quizás son ellos!
Roger López.-¡ No se logra ver a nadie, los vidrios son oscuros, además parece que ya se va!
Luis Fernando Sánchez.- ¡Alcancé a ver cómo, al final, la última persona en subirse era al parecer una mujer joven, con el cabello rubio!
Belén.- ¡Mi hermana Caova, tiene el cabello rubio…! ¡No puede ser posible que ella se esté dejando engañar por esos delincuentes! ¡Está ciega, se enamoró de alguien que no es lo que piensa!
Jaime López.- ¡Tranquila Belén, vamos a comprobar que realmente es ella primero, no te alarmes!
La camioneta blindada pasa junto a ellos a toda velocidad, Caova siente como si su corazón le avisara que ha tomado una decisión equivocada. Se queda helada al observar en el exterior del vehículo a Belén y sus amigos.
Caova.- ¡Necesito que me lleven lo más rápido posible a mi casa!
Saúl.- ¡Claro! Pero antes, te vamos a dar un paseo por tu pacífico pueblecito de noche.
Abelardo K. Naya.- Eso es, ¡Muéstranos Caova la seguridad tan especial que reina en Yurécuaro hoy día! Jajajajaja.
Caova.- ¡No estoy jugando, necesito estar en casa lo antes posible!
Saúl.- Ahora tu nueva casa, se llamará… Caracas, Venezuela o de lo contrario, tu familia estrenará casa… en el cementerio. (Saca un arma).
Caova.- ¿Qué pasa? ¿Qué sucede contigo Saúl? ¿Qué significa esto?
La joven se muestra aterrada.
A la otra orilla del Malecón, Ricky se encuentra con Lorena, su mamá, quien está al borde del llanto:
Lorena.- Ricky ¡Hijo mío!
Ricky.- ¿Por qué mamá? ¿Por qué te fuiste de casa? ¿Por qué dejar lo más valioso que tenías?
Lorena.-… ¡El corazón es tan traicionero hijo! Y yo tan tonta que me dejé llevar por un engaño. Hace tiempo conocí a alguien que me deslumbró y me prometió lo que yo nunca había tenido desde que era niña, me dejé llevar por el orgullo, la indiferencia, ¡Me cegué por completo! Ahora es cuando me doy cuenta, de que todo era una falsa luz, un brillo opaco.
Ricky.- ¿Dónde está esa persona que te prometía todo?
Lorena.- ¡Me abandonó y me tiré a los vicios! ¡No quiero saber nada de la vida! ¡Lo que quiero es morir, pero sí necesitaba verte, porque te amo desde lo más profundo de mi corazón!
Ricky.- ¡Mentira! ¡Tú no sientes amor por mí, ni siquiera por ti misma! Te sientes tan derrotada en vez de anhelar un cambio de vida, ¡Eso es cobardía mamá, eso es cobardía!
El viento helado mueve los negros cabellos de Lorena, y sus ojos lloran, en silencio, por las verdades que acaba de escuchar de labios de su hijo.
Lorena.- Reconozco que soy cobarde, pero desde el fondo de mi cobardía, también sé que puedo ser valiente, por ti, solo por ti, ¡Lo voy a volver a intentar, una vez más hijo! ¡Una vez más!
Lorena y Ricky se abrazan, llorando, desahogando todo el sentimiento de dolor y de ausencia que tenían guardados.
Ricky.- ¡Confío en ti mamá! ¡Siempre confiaré en que puedes volver a empezar una nueva vida y yo quiero estar ahí para verla!
Aurelio, padre de Ricky y esposo de Lorena, llega para arreglar las cosas, de una manera tranquila:
Aurelio.- Me siento tranquilo de haber hecho posible este encuentro, ¡Muchas gracias Lorena por apoyarnos!
Lorena.-Sé que no tengo cara para pedirte que me perdones, pero con lagrimas de sangre, me iré ganando cada día tu perdón Aurelio y quizás un día lo logre, sabes ¡Quiero cambiar mi vida! ¡Sé que lo lograré con la ayuda de Dios y mi arrepentimiento! ¡No quiero ser causa de oprobio para mi hijo! ¡Me voy, con un rostro diferente, con la actitud de alguien que quiere vivir, aunque a veces desee la misma muerte debido al dolor que se siente al equivocarse una y otra vez y haberlo perdido todo!
Aurelio.- A veces se pierde todo, pero también a veces se recupera todo. De ti depende Lorena, de mi parte, el corazón ya está sanando. ¿Tienes donde vivir?
Lorena.- No, no tengo a donde llegar.
Aurelio.- En la Colonia Mora, está la casa vacía donde vivíamos, allí estarás bien, si decides quedarte.
Lorena.- Acepto esa ayuda, lo hago porque quiero demostrarles, de lo que puede ser capaz una mujer arrepentida.
Mientras tanto, Belén y sus amigos ahora se marchan para la casa de la joven, en espera de encontrarla allá.
Camino a Villanueva, el vehículo sospechoso donde viaja Caova se detiene en medio de la oscuridad, la siguen amenazando con un arma, ella está histérica, llora desesperada:
Caova.- ¡Saúl! ¿Qué sucede contigo? ¿Acaso no me quieres?
Saúl.- ¡Ni soy Saúl, ni te quiero, pero nos vamos a divertir contigo toda la noche, eres tan ingenua para creer en cuentos de hadas todavía, creíste que por Internet lograrías encontrar el amor y qué equivocada estás preciosa!
Caova.- ¡Cómo pude ser tan confiada! ¡Esto no puede ser real!
Abelardo K.Naya.- ¡Esto es tan real como que te irás con nosotros a un país tan lindo como el tuyo! Déjame demostrarte mi hospitalidad con un beso.
El hombre de edad mayor trata de besar a Caova, ella logra salir de la camioneta y se va corriendo, Saúl corre tras ella, en medio de la oscuridad casi la alcanza, a no ser porque la joven resbala y cae a una zanja de aguas negras donde cae en la profundidad de ella, débil, casi inconsciente. Saúl se percata de que no se puede ver por ningún lado y sorprendido se lanza al agua, pero es inútil, no la encuentra.
En casa de Belén, hay incertidumbre acerca de su paradero de Caova. Andrea su madre está muy preocupada, su esposo Julián se encuentra en Estados Unidos y no sabe lo que está ocurriendo:
Andrea.- ¡No es posible que Caova se haya ido sola a ese lugar! ¡Ya casi son las dos de la mañana y no sabemos nada de ella!
Belén.- ¡Se lo dije! ¡Era tan peligroso irse a una cita a ciegas! ¡Papá me preocupa, él ignora todo lo que está pasando!
Andrea.- ¡Su celular no contesta! ¿Dónde estás Caova? ¿Dónde?
Al día siguiente: Camino a Villanueva.
Oyuki Solorio es una linda joven Yurecuarense, quien junto con Ma. Esther Meza y José Chávez viajan en un carro hacia una convención, de repente se percatan de una joven que está a orillas del camino, tirada, toda llena de lodo:
Oyuki.- ¿Estará muerta?
Ma. Esther.- ¡Vamos a ver si es alguien que conocemos, es duro, pero tenemos que hacerlo!
José.- Por lo que se ve, ¡Está bien muerta eh…!
La voltean para verle el rostro y se quedan sorprendidos al ver que la conocen:
Ma. Esther.- ¡Es Caova! ¡Caova Sandoval! Y no respira…
CONTINUARÁ….
Escrita por Francisco Murillo Méndez.
Invitados de esta semana: Oyuki, Ma. Esther y José nuestros amigos de FUJIFILM Yurécuaro.
CAPÍTULO 5: “EL COMIENZO DE UN NUEVO AÑO DE ESPERANZA”
En el oscuro Malecón, a orillas del Río Lerma en Yurécuaro Mich, unos hombres logran subir a Caova, la hermosa joven, a su camioneta, mientras que en un carro, están bajando de él los jóvenes de Rotaract, un Club juvenil de ayuda social:
Belén.- ¡Allá está un vehículo sospechoso, quizás son ellos!
Roger López.-¡ No se logra ver a nadie, los vidrios son oscuros, además parece que ya se va!
Luis Fernando Sánchez.- ¡Alcancé a ver cómo, al final, la última persona en subirse era al parecer una mujer joven, con el cabello rubio!
Belén.- ¡Mi hermana Caova, tiene el cabello rubio…! ¡No puede ser posible que ella se esté dejando engañar por esos delincuentes! ¡Está ciega, se enamoró de alguien que no es lo que piensa!
Jaime López.- ¡Tranquila Belén, vamos a comprobar que realmente es ella primero, no te alarmes!
La camioneta blindada pasa junto a ellos a toda velocidad, Caova siente como si su corazón le avisara que ha tomado una decisión equivocada. Se queda helada al observar en el exterior del vehículo a Belén y sus amigos.
Caova.- ¡Necesito que me lleven lo más rápido posible a mi casa!
Saúl.- ¡Claro! Pero antes, te vamos a dar un paseo por tu pacífico pueblecito de noche.
Abelardo K. Naya.- Eso es, ¡Muéstranos Caova la seguridad tan especial que reina en Yurécuaro hoy día! Jajajajaja.
Caova.- ¡No estoy jugando, necesito estar en casa lo antes posible!
Saúl.- Ahora tu nueva casa, se llamará… Caracas, Venezuela o de lo contrario, tu familia estrenará casa… en el cementerio. (Saca un arma).
Caova.- ¿Qué pasa? ¿Qué sucede contigo Saúl? ¿Qué significa esto?
La joven se muestra aterrada.
A la otra orilla del Malecón, Ricky se encuentra con Lorena, su mamá, quien está al borde del llanto:
Lorena.- Ricky ¡Hijo mío!
Ricky.- ¿Por qué mamá? ¿Por qué te fuiste de casa? ¿Por qué dejar lo más valioso que tenías?
Lorena.-… ¡El corazón es tan traicionero hijo! Y yo tan tonta que me dejé llevar por un engaño. Hace tiempo conocí a alguien que me deslumbró y me prometió lo que yo nunca había tenido desde que era niña, me dejé llevar por el orgullo, la indiferencia, ¡Me cegué por completo! Ahora es cuando me doy cuenta, de que todo era una falsa luz, un brillo opaco.
Ricky.- ¿Dónde está esa persona que te prometía todo?
Lorena.- ¡Me abandonó y me tiré a los vicios! ¡No quiero saber nada de la vida! ¡Lo que quiero es morir, pero sí necesitaba verte, porque te amo desde lo más profundo de mi corazón!
Ricky.- ¡Mentira! ¡Tú no sientes amor por mí, ni siquiera por ti misma! Te sientes tan derrotada en vez de anhelar un cambio de vida, ¡Eso es cobardía mamá, eso es cobardía!
El viento helado mueve los negros cabellos de Lorena, y sus ojos lloran, en silencio, por las verdades que acaba de escuchar de labios de su hijo.
Lorena.- Reconozco que soy cobarde, pero desde el fondo de mi cobardía, también sé que puedo ser valiente, por ti, solo por ti, ¡Lo voy a volver a intentar, una vez más hijo! ¡Una vez más!
Lorena y Ricky se abrazan, llorando, desahogando todo el sentimiento de dolor y de ausencia que tenían guardados.
Ricky.- ¡Confío en ti mamá! ¡Siempre confiaré en que puedes volver a empezar una nueva vida y yo quiero estar ahí para verla!
Aurelio, padre de Ricky y esposo de Lorena, llega para arreglar las cosas, de una manera tranquila:
Aurelio.- Me siento tranquilo de haber hecho posible este encuentro, ¡Muchas gracias Lorena por apoyarnos!
Lorena.-Sé que no tengo cara para pedirte que me perdones, pero con lagrimas de sangre, me iré ganando cada día tu perdón Aurelio y quizás un día lo logre, sabes ¡Quiero cambiar mi vida! ¡Sé que lo lograré con la ayuda de Dios y mi arrepentimiento! ¡No quiero ser causa de oprobio para mi hijo! ¡Me voy, con un rostro diferente, con la actitud de alguien que quiere vivir, aunque a veces desee la misma muerte debido al dolor que se siente al equivocarse una y otra vez y haberlo perdido todo!
Aurelio.- A veces se pierde todo, pero también a veces se recupera todo. De ti depende Lorena, de mi parte, el corazón ya está sanando. ¿Tienes donde vivir?
Lorena.- No, no tengo a donde llegar.
Aurelio.- En la Colonia Mora, está la casa vacía donde vivíamos, allí estarás bien, si decides quedarte.
Lorena.- Acepto esa ayuda, lo hago porque quiero demostrarles, de lo que puede ser capaz una mujer arrepentida.
Mientras tanto, Belén y sus amigos ahora se marchan para la casa de la joven, en espera de encontrarla allá.
Camino a Villanueva, el vehículo sospechoso donde viaja Caova se detiene en medio de la oscuridad, la siguen amenazando con un arma, ella está histérica, llora desesperada:
Caova.- ¡Saúl! ¿Qué sucede contigo? ¿Acaso no me quieres?
Saúl.- ¡Ni soy Saúl, ni te quiero, pero nos vamos a divertir contigo toda la noche, eres tan ingenua para creer en cuentos de hadas todavía, creíste que por Internet lograrías encontrar el amor y qué equivocada estás preciosa!
Caova.- ¡Cómo pude ser tan confiada! ¡Esto no puede ser real!
Abelardo K.Naya.- ¡Esto es tan real como que te irás con nosotros a un país tan lindo como el tuyo! Déjame demostrarte mi hospitalidad con un beso.
El hombre de edad mayor trata de besar a Caova, ella logra salir de la camioneta y se va corriendo, Saúl corre tras ella, en medio de la oscuridad casi la alcanza, a no ser porque la joven resbala y cae a una zanja de aguas negras donde cae en la profundidad de ella, débil, casi inconsciente. Saúl se percata de que no se puede ver por ningún lado y sorprendido se lanza al agua, pero es inútil, no la encuentra.
En casa de Belén, hay incertidumbre acerca de su paradero de Caova. Andrea su madre está muy preocupada, su esposo Julián se encuentra en Estados Unidos y no sabe lo que está ocurriendo:
Andrea.- ¡No es posible que Caova se haya ido sola a ese lugar! ¡Ya casi son las dos de la mañana y no sabemos nada de ella!
Belén.- ¡Se lo dije! ¡Era tan peligroso irse a una cita a ciegas! ¡Papá me preocupa, él ignora todo lo que está pasando!
Andrea.- ¡Su celular no contesta! ¿Dónde estás Caova? ¿Dónde?
Al día siguiente: Camino a Villanueva.
Oyuki Solorio es una linda joven Yurecuarense, quien junto con Ma. Esther Meza y José Chávez viajan en un carro hacia una convención, de repente se percatan de una joven que está a orillas del camino, tirada, toda llena de lodo:
Oyuki.- ¿Estará muerta?
Ma. Esther.- ¡Vamos a ver si es alguien que conocemos, es duro, pero tenemos que hacerlo!
José.- Por lo que se ve, ¡Está bien muerta eh…!
La voltean para verle el rostro y se quedan sorprendidos al ver que la conocen:
Ma. Esther.- ¡Es Caova! ¡Caova Sandoval! Y no respira…
CONTINUARÁ….
Escrita por Francisco Murillo Méndez.
sábado, 6 de noviembre de 2010
CAPÍTULO 3: LOS PELIGROS DE ENAMORARSE.
En la Escuela Secundaria, Ricky ha sido golpeado por otro muchachito llamado Sándalo, pero no está dispuesto a ser cómplice de viciosos.
En casa de Belén se encuentra su hermana Caova, quien tiene 20 años y está muy emocionada pues se ha enamorado de un joven de Venezuela, por Internet. Lo comenta con mucha ilusión con Prisma su amiga:
Prisma.- ¡No lo puedo creer Caova, tú tan tímida y te hiciste un novio guapísimo! Parece modelo de revista.
Caova.- ¡Me siento feliz! Dice que me quiere mucho, que es posible que venga a México, es tan cariñoso, tan tierno, estamos hechos el uno para el otro. Internet es ideal para quienes somos tímidos, nos permite pensar lo que vamos a decir.
Prisma.- Pero hay que reconocer que también es más probable que nos encontremos en internet a gente sin escrúpulos. A veces en cuestión de minutos hay gente que te hace comentarios obscenos, o te pregunta si eres virgen ¡Algunos hasta te proponen tener cibersexo!
Caova.- ¡A mí no me puede pasar eso! ¡Mi novio Saúl es increíble, a sus 25 años es muy maduro! Además procuro platicar, chatear con pura gente de confianza.
Prisma.- De cualquier manera Caova, necesitamos tener cuidado. Por ejemplo: ¿Verdad que nunca se te ocurriría pasear por un vecindario peligroso con los ojos vendados? Pues tampoco debemos navegar por internet sin estar al tanto de los peligros.
Caova.- Lo que sí me preocupa mucho es que el tiempo en internet se pasa volando, a veces estoy sentada frente a la Computadora hasta seis horas, no me percato del tiempo hasta que ya no puedo más y el sueño me vence. ¡Me preocupa, pues eso también es un vicio! Pero la ilusión y mi amor por Saúl lo compensan todo. Por cierto ¿Que estará haciendo Saúl?
VENEZUELA:
En Caracas Venezuela, en un edificio de departamentos, en uno de ellos se encuentra un hombre de unos 54 años, frente a la computadora, en el cinturón de su pantalón trae sujeta un arma, un hombre lo acompaña, le dice:
Hombre.- Jefe, ¿De verdad piensa viajar a México?
Jefe.- Sí. Esa hermosa joven tiene que estar aquí conmigo en Venezuela, la necesito aquí, además creo que se ha tragado todo el cuento de que soy Saúl, su eterno joven enamorado.
Hombre.- ¿Y cómo la convencerá de que lo siga?
Jefe.- Hay tantas formas de usar el engaño, que es todo un arte, soy un artista del engaño, y Caova, mi pequeña hermosa Caova pronto estará a mi lado… ¡Se llevará grandes sorpresas!
Son casi las seis de la tarde, Ricky, ha estado en el Hospital, donde pronto darán de alta a su padre, así que va rumbo a casa, para tener el cuarto limpio. En plena Estación, en la fuente, se encuentra con dos chicos, ellos son nuevos en la Escuela, lo reconocen. Ricky sabe que son amigos de Sándalo, los ve venir y se le hace un nudo en el estómago. Ya sabe lo que le van a ofrecer. Es la segunda vez que sucede en esa semana. Uno de ellos le dice:
Chico.- “¡Qué! ¿Otra vez solo? Toma, para que no te aburras”.
Saca algo que parece un cigarrillo. Pero Ricky sabe que no es tabaco, y siente que el estómago se le encoge todavía más:
Ricky.- Eeeh, ¿son nuevos aquí verdad?
Chico.- Mira, hoy te vimos pelear con Sándalo, vemos que eres mucho mejor que él y queremos que formes parte de nuestro grupo, esta noche tenemos una fiesta en casa. ¿Quieres venir?
Ahora se acerca un poco más, le guiña el ojo y le dice en voz baja:
Chico.- Solo para que lo sepas, mis padres van a salir y habrá bebida ¿Qué dices? ¿Te apuntas? ¡Toma! ¡Mientras fúmate este!
Ricky.- No, gracias. Ya dije que yo no…
Chico.- ¿Es que no te atreves? ( Le da unas palmaditas en la espalda) ¡ Fúmatelo, no va a pasar nada!
Otro chico.- Además, no se lo vamos a decir a nadie…
Ricky.-Eeeh, la verdad tengo a mi papá enfermo y no me divierto de esa forma, creo que somos muy diferentes. Ah, y se me olvidaba, andan los de la judicial por aquí cercas, ¡Tengan cuidado!
Dos señoras que atentas escucharon todo, se quedan murmurando entre ellas:
Doña Pascualita.- ¿Te fijaste? ¡Tan niños y ya tan desordenados?
Doña Minga.- Así está el mundo Pascualita, sin ton ni son, esa es la juventud que está, la que viene estará peor, ¡bonitos tiempos nos tocó vivir a nosotras!, ¡Pura gente de calidad!
Doña Pascualita.- Pero da tristeza ver el desecho de patanes que desvían y sonsacan a nuestros jóvenes, es injusto Minga, ¡Es tan injusto!
Doña Minga.- Pues tenemos nietos, hay que ver donde están nuestros hijos, nuestros nietos, no vaya a ser que ya estén metidos hasta las manitas en ese juego sucio.
Doña Pascualita.- ¿Te fijaste que el muchachito se negó a aceptar el cigarrillo de quién sabe qué?
Doña Minga.- Sí, es uno entre mil, no cualquiera tiene el valor para negarse.
En la Colonia La Loma, se encuentra la casa de Belén, ella se acaba de salir de bañar, trae un short, una playera, y una toalla enredada en su pelo, de repente se para ante un enorme espejo y se queda quieta, observándose, como si nunca se hubiera visto, como si fuese una desconocida, se queda pensativa:
Belén.- ¿Qué le pasa a mi cuerpo? ¡Tengo unos brazos enormes! Pero eso no tiene importancia, lo que me acaba de suceder en el baño me tiene muerta de miedo, aunque mamá me lo explicó una y otra vez, no lo entiendo. ¡Fue tan de repente… era sangre, mucha! Me sentía tan sucia ¡Es agobiante pensar que todos los meses voy a tener que pasar por lo mismo!
En eso llega Andrea, su madre, quien nota lo desconcertada que está:
Andrea.- ¿Te sucede algo hija? ¡Te veo tan pálida!
Belén.- Por segunda vez me ha pasado mamá, ya van dos meses que tengo mi… menstruación. ¡Me siento tan insegura y temerosa!
Andrea.- Me alegro que me cuentes todo lo que te pasa y me tengas confianza Belén, recuerda que yo soy y seré tu mejor amiga. ¡Vamos a platicar! ¿Recuerdas cuando vivíamos en la Colonia Mora?
Belén.- Sí, allí naci, en la casa de la abuela, extraño mucho ese lugar, dejé muchas amigas, luego nos mudamos a La loma.
Andrea.- ¿Verdad que no resultó fácil el cambio? Atrás quedaba un mundo conocido- tu casa, la escuela, tus amigos- y ahora se abría un mundo completamente nuevo aquí. Seguro que no te adaptaste de la noche a la mañana. Belén, algo parecido sucede con tu cuerpo. Estás en la etapa de la pubertad, donde tu cuerpo comienza a madurar físicamente y por decirlo así, inicia una importante mudanza, tu paso de “niña a mujer”. Sin embargo hija, la adolescencia es una época de muchas inseguridades. Nunca sabes que sorpresas te dará tu cuerpo, pero con el tiempo aprendes a aceptar los cambios y puede que algunos terminen gustándote. ¿Ya te fijaste que tienes curvas?
Belén.- ¡Mamá!... ¡No me apenes más! ¡Te quiero mucho mamá! (La abraza). ¡Ya no me siento con miedo, ni tan sola!
Andrea.- ¡Ve a tu cuarto y descansa, enseguida te llevo un té calientito!
Aurelio por fin llega a casa, Ricky se siente tranquilo, tienen que hablar:
Aurelio.- Hijo, ¡Te pido una disculpa por lo sucedido!
Ricky.- No tengo nada que disculparte papá, todo está bien. Solo quiero que me digas, ¿ En qué estoy fallando?
Aurelio.- En nada estás fallando, yo soy quien comete los errores. Lo que sucede es que te pareces tanto a tu mamá, que cuando te veo, ¡Siento mucha rabia con ella por habernos dejado!
Ricky.- Pero ¿Crees que ella quería morirse en ese incendio de San Miguel de Allende? ¡Ni siquiera nos permitieron estar en su funeral, sus cenizas las arrojaste no sé dónde.
Aurelio.- Ricky, te voy a confesar algo, en realidad… Tu madre no murió… Lorena nos abandonó porque encontró a alguien más en su vida. ¡No le importamos ni tú, ni yo!
Ricky.- ¿Pero qué dices? ¿Cómo puede ser posible? ¿ Quieres decir que ella está…viva?
Aurelio.- ¡Para mí está más muerta que nunca! Pero tienes el derecho de saber la verdad y si así lo decides, ¡Puedes irte con ella!
Ricky.- No papá, ¡Nunca te dejaré! ¡Eres lo más valioso que tengo! Lo que me gustaría saber es si todavía la amas, ¿La amas aún?
Aurelio.- La verdad… sí, entiendo que mi separación fue con ella, no contigo, y te aseguro que ella se separó de mí, no de ti, seguro ella te ama, pero por la presión, por pena, se tuvo que ir. ¡Yo tampoco nunca te voy a dejar, te amo hijo! ¡Por ti, voy a comenzar una nueva vida!
Mientras todo esto pasa, en todo Yurécuaro se habla de que en la que era la escuela EPPY, se instalará la Escuela “ PARA VIVIR MEJOR” donde la fundación “YURECUARO CORAZA” dará entrenamiento y cursos a padres de familia, para prevenir y combatir la violencia en la familia y la Ciudad, saben que la educación es la mejor prevención y que para tomar buenas decisiones se necesitan valores morales, y esos solo se aprenden en casa, los padres también saben que ellos deben ser ejemplos a sus hijos de vida, de tenacidad, de espíritu de lucha.
Así es, nuestros niños y jóvenes necesitan fuerzas para poder luchar y volar con alas propias, alas de juventud.
Un taxi, llega a la plaza municipal, viene del Aeropuerto de Guadalajara, de él bajan dos personas, una de ellas es Abelardo K. Naya, el hombre de 54 años quien ha llegado de Venezuela con la cruel intención de llevarse a Caova, para arruinarle la vida… ¿Lo logrará?
CONTINUARÁ….
Historia escrita por: FRANCISCO MURILLO MÉNDEZ.
En casa de Belén se encuentra su hermana Caova, quien tiene 20 años y está muy emocionada pues se ha enamorado de un joven de Venezuela, por Internet. Lo comenta con mucha ilusión con Prisma su amiga:
Prisma.- ¡No lo puedo creer Caova, tú tan tímida y te hiciste un novio guapísimo! Parece modelo de revista.
Caova.- ¡Me siento feliz! Dice que me quiere mucho, que es posible que venga a México, es tan cariñoso, tan tierno, estamos hechos el uno para el otro. Internet es ideal para quienes somos tímidos, nos permite pensar lo que vamos a decir.
Prisma.- Pero hay que reconocer que también es más probable que nos encontremos en internet a gente sin escrúpulos. A veces en cuestión de minutos hay gente que te hace comentarios obscenos, o te pregunta si eres virgen ¡Algunos hasta te proponen tener cibersexo!
Caova.- ¡A mí no me puede pasar eso! ¡Mi novio Saúl es increíble, a sus 25 años es muy maduro! Además procuro platicar, chatear con pura gente de confianza.
Prisma.- De cualquier manera Caova, necesitamos tener cuidado. Por ejemplo: ¿Verdad que nunca se te ocurriría pasear por un vecindario peligroso con los ojos vendados? Pues tampoco debemos navegar por internet sin estar al tanto de los peligros.
Caova.- Lo que sí me preocupa mucho es que el tiempo en internet se pasa volando, a veces estoy sentada frente a la Computadora hasta seis horas, no me percato del tiempo hasta que ya no puedo más y el sueño me vence. ¡Me preocupa, pues eso también es un vicio! Pero la ilusión y mi amor por Saúl lo compensan todo. Por cierto ¿Que estará haciendo Saúl?
VENEZUELA:
En Caracas Venezuela, en un edificio de departamentos, en uno de ellos se encuentra un hombre de unos 54 años, frente a la computadora, en el cinturón de su pantalón trae sujeta un arma, un hombre lo acompaña, le dice:
Hombre.- Jefe, ¿De verdad piensa viajar a México?
Jefe.- Sí. Esa hermosa joven tiene que estar aquí conmigo en Venezuela, la necesito aquí, además creo que se ha tragado todo el cuento de que soy Saúl, su eterno joven enamorado.
Hombre.- ¿Y cómo la convencerá de que lo siga?
Jefe.- Hay tantas formas de usar el engaño, que es todo un arte, soy un artista del engaño, y Caova, mi pequeña hermosa Caova pronto estará a mi lado… ¡Se llevará grandes sorpresas!
Son casi las seis de la tarde, Ricky, ha estado en el Hospital, donde pronto darán de alta a su padre, así que va rumbo a casa, para tener el cuarto limpio. En plena Estación, en la fuente, se encuentra con dos chicos, ellos son nuevos en la Escuela, lo reconocen. Ricky sabe que son amigos de Sándalo, los ve venir y se le hace un nudo en el estómago. Ya sabe lo que le van a ofrecer. Es la segunda vez que sucede en esa semana. Uno de ellos le dice:
Chico.- “¡Qué! ¿Otra vez solo? Toma, para que no te aburras”.
Saca algo que parece un cigarrillo. Pero Ricky sabe que no es tabaco, y siente que el estómago se le encoge todavía más:
Ricky.- Eeeh, ¿son nuevos aquí verdad?
Chico.- Mira, hoy te vimos pelear con Sándalo, vemos que eres mucho mejor que él y queremos que formes parte de nuestro grupo, esta noche tenemos una fiesta en casa. ¿Quieres venir?
Ahora se acerca un poco más, le guiña el ojo y le dice en voz baja:
Chico.- Solo para que lo sepas, mis padres van a salir y habrá bebida ¿Qué dices? ¿Te apuntas? ¡Toma! ¡Mientras fúmate este!
Ricky.- No, gracias. Ya dije que yo no…
Chico.- ¿Es que no te atreves? ( Le da unas palmaditas en la espalda) ¡ Fúmatelo, no va a pasar nada!
Otro chico.- Además, no se lo vamos a decir a nadie…
Ricky.-Eeeh, la verdad tengo a mi papá enfermo y no me divierto de esa forma, creo que somos muy diferentes. Ah, y se me olvidaba, andan los de la judicial por aquí cercas, ¡Tengan cuidado!
Dos señoras que atentas escucharon todo, se quedan murmurando entre ellas:
Doña Pascualita.- ¿Te fijaste? ¡Tan niños y ya tan desordenados?
Doña Minga.- Así está el mundo Pascualita, sin ton ni son, esa es la juventud que está, la que viene estará peor, ¡bonitos tiempos nos tocó vivir a nosotras!, ¡Pura gente de calidad!
Doña Pascualita.- Pero da tristeza ver el desecho de patanes que desvían y sonsacan a nuestros jóvenes, es injusto Minga, ¡Es tan injusto!
Doña Minga.- Pues tenemos nietos, hay que ver donde están nuestros hijos, nuestros nietos, no vaya a ser que ya estén metidos hasta las manitas en ese juego sucio.
Doña Pascualita.- ¿Te fijaste que el muchachito se negó a aceptar el cigarrillo de quién sabe qué?
Doña Minga.- Sí, es uno entre mil, no cualquiera tiene el valor para negarse.
En la Colonia La Loma, se encuentra la casa de Belén, ella se acaba de salir de bañar, trae un short, una playera, y una toalla enredada en su pelo, de repente se para ante un enorme espejo y se queda quieta, observándose, como si nunca se hubiera visto, como si fuese una desconocida, se queda pensativa:
Belén.- ¿Qué le pasa a mi cuerpo? ¡Tengo unos brazos enormes! Pero eso no tiene importancia, lo que me acaba de suceder en el baño me tiene muerta de miedo, aunque mamá me lo explicó una y otra vez, no lo entiendo. ¡Fue tan de repente… era sangre, mucha! Me sentía tan sucia ¡Es agobiante pensar que todos los meses voy a tener que pasar por lo mismo!
En eso llega Andrea, su madre, quien nota lo desconcertada que está:
Andrea.- ¿Te sucede algo hija? ¡Te veo tan pálida!
Belén.- Por segunda vez me ha pasado mamá, ya van dos meses que tengo mi… menstruación. ¡Me siento tan insegura y temerosa!
Andrea.- Me alegro que me cuentes todo lo que te pasa y me tengas confianza Belén, recuerda que yo soy y seré tu mejor amiga. ¡Vamos a platicar! ¿Recuerdas cuando vivíamos en la Colonia Mora?
Belén.- Sí, allí naci, en la casa de la abuela, extraño mucho ese lugar, dejé muchas amigas, luego nos mudamos a La loma.
Andrea.- ¿Verdad que no resultó fácil el cambio? Atrás quedaba un mundo conocido- tu casa, la escuela, tus amigos- y ahora se abría un mundo completamente nuevo aquí. Seguro que no te adaptaste de la noche a la mañana. Belén, algo parecido sucede con tu cuerpo. Estás en la etapa de la pubertad, donde tu cuerpo comienza a madurar físicamente y por decirlo así, inicia una importante mudanza, tu paso de “niña a mujer”. Sin embargo hija, la adolescencia es una época de muchas inseguridades. Nunca sabes que sorpresas te dará tu cuerpo, pero con el tiempo aprendes a aceptar los cambios y puede que algunos terminen gustándote. ¿Ya te fijaste que tienes curvas?
Belén.- ¡Mamá!... ¡No me apenes más! ¡Te quiero mucho mamá! (La abraza). ¡Ya no me siento con miedo, ni tan sola!
Andrea.- ¡Ve a tu cuarto y descansa, enseguida te llevo un té calientito!
Aurelio por fin llega a casa, Ricky se siente tranquilo, tienen que hablar:
Aurelio.- Hijo, ¡Te pido una disculpa por lo sucedido!
Ricky.- No tengo nada que disculparte papá, todo está bien. Solo quiero que me digas, ¿ En qué estoy fallando?
Aurelio.- En nada estás fallando, yo soy quien comete los errores. Lo que sucede es que te pareces tanto a tu mamá, que cuando te veo, ¡Siento mucha rabia con ella por habernos dejado!
Ricky.- Pero ¿Crees que ella quería morirse en ese incendio de San Miguel de Allende? ¡Ni siquiera nos permitieron estar en su funeral, sus cenizas las arrojaste no sé dónde.
Aurelio.- Ricky, te voy a confesar algo, en realidad… Tu madre no murió… Lorena nos abandonó porque encontró a alguien más en su vida. ¡No le importamos ni tú, ni yo!
Ricky.- ¿Pero qué dices? ¿Cómo puede ser posible? ¿ Quieres decir que ella está…viva?
Aurelio.- ¡Para mí está más muerta que nunca! Pero tienes el derecho de saber la verdad y si así lo decides, ¡Puedes irte con ella!
Ricky.- No papá, ¡Nunca te dejaré! ¡Eres lo más valioso que tengo! Lo que me gustaría saber es si todavía la amas, ¿La amas aún?
Aurelio.- La verdad… sí, entiendo que mi separación fue con ella, no contigo, y te aseguro que ella se separó de mí, no de ti, seguro ella te ama, pero por la presión, por pena, se tuvo que ir. ¡Yo tampoco nunca te voy a dejar, te amo hijo! ¡Por ti, voy a comenzar una nueva vida!
Mientras todo esto pasa, en todo Yurécuaro se habla de que en la que era la escuela EPPY, se instalará la Escuela “ PARA VIVIR MEJOR” donde la fundación “YURECUARO CORAZA” dará entrenamiento y cursos a padres de familia, para prevenir y combatir la violencia en la familia y la Ciudad, saben que la educación es la mejor prevención y que para tomar buenas decisiones se necesitan valores morales, y esos solo se aprenden en casa, los padres también saben que ellos deben ser ejemplos a sus hijos de vida, de tenacidad, de espíritu de lucha.
Así es, nuestros niños y jóvenes necesitan fuerzas para poder luchar y volar con alas propias, alas de juventud.
Un taxi, llega a la plaza municipal, viene del Aeropuerto de Guadalajara, de él bajan dos personas, una de ellas es Abelardo K. Naya, el hombre de 54 años quien ha llegado de Venezuela con la cruel intención de llevarse a Caova, para arruinarle la vida… ¿Lo logrará?
CONTINUARÁ….
Historia escrita por: FRANCISCO MURILLO MÉNDEZ.
lunes, 11 de octubre de 2010
ALAS DE JUVENTUD
“Abre las alas de tu corazón… y ponle mucha juventud”
CAPÍTULO 1: ¿POR QUÉ NO ME COMPRENDES PAPÁ?
Yurécuaro Michoacán 2010.
¡La noche parecía tan especial!… se iban a reunir los jóvenes de un salón de clases de segundo año de Secundaria, para disfrutar de un rato de música, convivencia y sana diversión. Así que los preparativos estaban a todo, en diferentes casas, se suscitaban las más variadas conversaciones y estados de ánimo.
Por ejemplo, en casa de Ricky, un joven serio y reservado, se esmeraba él por mantener la motivación correcta para ir de una manera que no sintiera culpas, ni remordimientos, pues su madre apenas cumplía cuatro meses de fallecida. Así que mientras se alistaba y planchaba su mejor pantalón para salir, puso el disco de Lady Ga Ga, a un volumen considerable, hecho que causó un lamentable incidente. Su padre Aurelio llega a la habitación, molesto, con los nervios de punta, a punto de estallar:
Aurelio.- (Gritando) ¡Quita eso por favor!
Ricky.- ¡Pero papá… es solo mi música!
Aurelio.- ¡Todavía no estamos para música, aún el recuerdo de tu mamá está tan fresco en mi memoria!
Ricky.- ¡Yo no la he olvidado ni un solo instante, mi dolor lo llevo por dentro papá, y es una herida tan grande! La música para mí, es como una terapia, además ya casi me voy, me voy a reunir con mis compañeros de clases.
Aurelio.- ¿Y a dónde irán? ¿Acaso actuarás como si no sucediera nada? ¿Como si todo siguiera igual?
Ricky.- Desde que mamá murió, nada ha sido igual, tú no eres igual, yo no soy igual, es como si estuviéramos rotos, incompletos. Además, siempre me estás regañando por todo, que no te sorprenda verme encerrado en mi cuarto, en mi mundo privado, porque si no me comprendes, prefiero estar ahí o estar fuera de la casa todo el tiempo que sea posible, porque aquí… solo encuentro dolor.
Aurelio.- Tu actitud no es nada buena Ricky, esa clase de amigos con los que te juntas en la escuela, te están haciendo mucho daño, y tienes prohibido salir esta noche.
Ricky.- Gracias por negarme el permiso, creo que será lo mejor, ya no tengo humor para ir, no deseo que mis amigos me vean triste. Cada vez que estoy triste, me aíslo. Si me invitan a salir, invento una excusa para quedarme. Soy un experto en ocultarles a los demás mi tristeza. Todos creen que estoy bien, y hoy que realmente quería salir a divertirme, me detienes el paso. ¿Por qué no me comprendes papá?
Ricky toma su pantalón y se va con prisa a la habitación, su padre Aurelio se queda callado, también se siente incomprendido, no puede pensar con claridad:
Aurelio (Pensando en su interior).- ¡Lorena! ¡Cuánto nos haces falta! ¿Por qué tuviste que morir, cuando había tanto por hacer?
A veces las alas parecen cerrarse, no hay permiso para volar, es cuando las plumas pierden su brillo, se sienten pesadas, cansadas, incomprendidas.
En la Calle Independencia se encuentra la casa de Belén, una hermosa jovencita, compañera de clases de Ricky, ella también va a ir al baile, con sus compañeros, pero al parecer en cuestión de vestuario no ha tomado la elección correcta, sale de su cuarto, y se despide de Andrea su madre:
Belén.- ¡Mamá, entonces nos vemos a las diez y media!
Andrea.- De acuerdo… ¡Oye! ¿A dónde crees que vas con esa falda? ¡Está demasiado corta! Lo siento pero no podrás ir así, o vas y te cambias de ropa o te quedarás en casa.
Belén.- Es la falda que compré el domingo en “El Palacio de Hierro” ¡Costó carísima y es de una muy buena marca! ¡Tuve que ahorrar mucho para poder traerla a casa! Además está súper cool.
Andrea.- No hay pretexto, no sé cómo lograste comprarla sin pedirnos opinión, no es apropiada hija, te tratarán según la imagen que des a los demás, y esa falda no dice la verdad acerca de ti, eres una niña muy noble, y solo lograrás que los demás piensen que eres una coqueta.
Belén.- ¡Lo sé mamá! Sé que no está bien ir así, pero me equivoqué y gasté mis ahorros, tenía que usarla. Ahora ¿ Qué puedo hacer con ella?
Andrea.- La devolveremos y te ayudaré a comprar algo muy bonito para ti, ahora ¿Recuerdas aquella falda que te regaló tu Tía Karina? La rosita, que te pusiste con tus botas, ¡Te veías preciosa!
Belén.- ¡A mí también me gusta mucho! ¡Me la pondré enseguida! La verdad es que todas mis amigas irán vestidas de forma algo atrevida, yo quería encajar dentro del grupo, pero me interesa más tu opinión y sobre todo, tu confianza mamá. ¡Eres mi mejor amiga! (Se abrazan).
Andrea.- ¡Te amo hija! Y lo único que deseo en la vida es verte feliz, Eres como una palomita, con unas alas hermosas, pronto las abrirás para volar, y me gustaría que tu vuelo sea alto, hermoso, con una dignidad única. Un proverbio dice: “La hermosura de los jóvenes es su Poder” y tú ahora puedes decidir ser feliz.
Belén.- Bueno mamá, ¡Déjame cambiarme de falda y me iré, te prometo que me cuidaré mucho y regresaré temprano!
Belén entra a su cuarto, en realidad tenía dudas acerca de su ropa, y ahora está más segura de sí misma, en eso suena el teléfono, lo contesta, es Ricky su amigo:
Belén.- ¡Ricky! ¿Ya estás en el evento?
Ricky.- ¡No podré ir! No me siento bien, perdón, no quiero quitarte tu tiempo Belén, solo necesito que alguien me escuche, pero puedo llamarle a Octavio o a Caova.
Belén.- Oye ¿Y para qué crees que son los amigos? Ricky, cuando alguien de nosotros tenemos al algún problema, siempre estás ahí para ayudarnos y hacernos sentir bien, y ahora que tú necesitas ayuda, no puedo dejarte solo, ¡Anda, platícame!
Ricky.- Lo que pasa es que… ¡He decidido irme de casa! ¡Me siento tan solo! Además deseo ser independiente.
Belén.- Ricky, el hecho de que quieras ser independiente, no quiere decir que estés listo para serlo, no somos adultos, somos inmaduros, ¡Necesitamos aprender tanto de nuestros padres y de todos quienes nos rodean!
Ricky.- Es que no puedo llevarme bien con mi papá…
Belén.- Si no puedes llevarte bien con tu papá, ¿crees que huyendo de casa lograrás enseguida llevarte bien con todas las demás personas?
Ricky.- ¡Necesito volar! ¡Volar quién sabe a dónde, donde nadie sepa de mí!
En eso, escucha Ricky un quejido de dolor, deja el teléfono y corre a la habitación de su padre, ahí está Aurelio en el piso, se ha cortado las venas y está en lo que parece un lago… de sangre.
CONTINUARÁ….
CAPÍTULO 1: ¿POR QUÉ NO ME COMPRENDES PAPÁ?
Yurécuaro Michoacán 2010.
¡La noche parecía tan especial!… se iban a reunir los jóvenes de un salón de clases de segundo año de Secundaria, para disfrutar de un rato de música, convivencia y sana diversión. Así que los preparativos estaban a todo, en diferentes casas, se suscitaban las más variadas conversaciones y estados de ánimo.
Por ejemplo, en casa de Ricky, un joven serio y reservado, se esmeraba él por mantener la motivación correcta para ir de una manera que no sintiera culpas, ni remordimientos, pues su madre apenas cumplía cuatro meses de fallecida. Así que mientras se alistaba y planchaba su mejor pantalón para salir, puso el disco de Lady Ga Ga, a un volumen considerable, hecho que causó un lamentable incidente. Su padre Aurelio llega a la habitación, molesto, con los nervios de punta, a punto de estallar:
Aurelio.- (Gritando) ¡Quita eso por favor!
Ricky.- ¡Pero papá… es solo mi música!
Aurelio.- ¡Todavía no estamos para música, aún el recuerdo de tu mamá está tan fresco en mi memoria!
Ricky.- ¡Yo no la he olvidado ni un solo instante, mi dolor lo llevo por dentro papá, y es una herida tan grande! La música para mí, es como una terapia, además ya casi me voy, me voy a reunir con mis compañeros de clases.
Aurelio.- ¿Y a dónde irán? ¿Acaso actuarás como si no sucediera nada? ¿Como si todo siguiera igual?
Ricky.- Desde que mamá murió, nada ha sido igual, tú no eres igual, yo no soy igual, es como si estuviéramos rotos, incompletos. Además, siempre me estás regañando por todo, que no te sorprenda verme encerrado en mi cuarto, en mi mundo privado, porque si no me comprendes, prefiero estar ahí o estar fuera de la casa todo el tiempo que sea posible, porque aquí… solo encuentro dolor.
Aurelio.- Tu actitud no es nada buena Ricky, esa clase de amigos con los que te juntas en la escuela, te están haciendo mucho daño, y tienes prohibido salir esta noche.
Ricky.- Gracias por negarme el permiso, creo que será lo mejor, ya no tengo humor para ir, no deseo que mis amigos me vean triste. Cada vez que estoy triste, me aíslo. Si me invitan a salir, invento una excusa para quedarme. Soy un experto en ocultarles a los demás mi tristeza. Todos creen que estoy bien, y hoy que realmente quería salir a divertirme, me detienes el paso. ¿Por qué no me comprendes papá?
Ricky toma su pantalón y se va con prisa a la habitación, su padre Aurelio se queda callado, también se siente incomprendido, no puede pensar con claridad:
Aurelio (Pensando en su interior).- ¡Lorena! ¡Cuánto nos haces falta! ¿Por qué tuviste que morir, cuando había tanto por hacer?
A veces las alas parecen cerrarse, no hay permiso para volar, es cuando las plumas pierden su brillo, se sienten pesadas, cansadas, incomprendidas.
En la Calle Independencia se encuentra la casa de Belén, una hermosa jovencita, compañera de clases de Ricky, ella también va a ir al baile, con sus compañeros, pero al parecer en cuestión de vestuario no ha tomado la elección correcta, sale de su cuarto, y se despide de Andrea su madre:
Belén.- ¡Mamá, entonces nos vemos a las diez y media!
Andrea.- De acuerdo… ¡Oye! ¿A dónde crees que vas con esa falda? ¡Está demasiado corta! Lo siento pero no podrás ir así, o vas y te cambias de ropa o te quedarás en casa.
Belén.- Es la falda que compré el domingo en “El Palacio de Hierro” ¡Costó carísima y es de una muy buena marca! ¡Tuve que ahorrar mucho para poder traerla a casa! Además está súper cool.
Andrea.- No hay pretexto, no sé cómo lograste comprarla sin pedirnos opinión, no es apropiada hija, te tratarán según la imagen que des a los demás, y esa falda no dice la verdad acerca de ti, eres una niña muy noble, y solo lograrás que los demás piensen que eres una coqueta.
Belén.- ¡Lo sé mamá! Sé que no está bien ir así, pero me equivoqué y gasté mis ahorros, tenía que usarla. Ahora ¿ Qué puedo hacer con ella?
Andrea.- La devolveremos y te ayudaré a comprar algo muy bonito para ti, ahora ¿Recuerdas aquella falda que te regaló tu Tía Karina? La rosita, que te pusiste con tus botas, ¡Te veías preciosa!
Belén.- ¡A mí también me gusta mucho! ¡Me la pondré enseguida! La verdad es que todas mis amigas irán vestidas de forma algo atrevida, yo quería encajar dentro del grupo, pero me interesa más tu opinión y sobre todo, tu confianza mamá. ¡Eres mi mejor amiga! (Se abrazan).
Andrea.- ¡Te amo hija! Y lo único que deseo en la vida es verte feliz, Eres como una palomita, con unas alas hermosas, pronto las abrirás para volar, y me gustaría que tu vuelo sea alto, hermoso, con una dignidad única. Un proverbio dice: “La hermosura de los jóvenes es su Poder” y tú ahora puedes decidir ser feliz.
Belén.- Bueno mamá, ¡Déjame cambiarme de falda y me iré, te prometo que me cuidaré mucho y regresaré temprano!
Belén entra a su cuarto, en realidad tenía dudas acerca de su ropa, y ahora está más segura de sí misma, en eso suena el teléfono, lo contesta, es Ricky su amigo:
Belén.- ¡Ricky! ¿Ya estás en el evento?
Ricky.- ¡No podré ir! No me siento bien, perdón, no quiero quitarte tu tiempo Belén, solo necesito que alguien me escuche, pero puedo llamarle a Octavio o a Caova.
Belén.- Oye ¿Y para qué crees que son los amigos? Ricky, cuando alguien de nosotros tenemos al algún problema, siempre estás ahí para ayudarnos y hacernos sentir bien, y ahora que tú necesitas ayuda, no puedo dejarte solo, ¡Anda, platícame!
Ricky.- Lo que pasa es que… ¡He decidido irme de casa! ¡Me siento tan solo! Además deseo ser independiente.
Belén.- Ricky, el hecho de que quieras ser independiente, no quiere decir que estés listo para serlo, no somos adultos, somos inmaduros, ¡Necesitamos aprender tanto de nuestros padres y de todos quienes nos rodean!
Ricky.- Es que no puedo llevarme bien con mi papá…
Belén.- Si no puedes llevarte bien con tu papá, ¿crees que huyendo de casa lograrás enseguida llevarte bien con todas las demás personas?
Ricky.- ¡Necesito volar! ¡Volar quién sabe a dónde, donde nadie sepa de mí!
En eso, escucha Ricky un quejido de dolor, deja el teléfono y corre a la habitación de su padre, ahí está Aurelio en el piso, se ha cortado las venas y está en lo que parece un lago… de sangre.
CONTINUARÁ….
lunes, 21 de junio de 2010
” LUZ DE LUNA”
CAPÍTULO 12:” LUZ DE LUNA”
GRAN FINAL.
En la Hacienda “La Semilla” de Yurécuaro Michoacán se desatan las más intensas emociones. En las casas de adobe, Pablo Fernando está sorprendido por las palabras tan extrañas que le ha dirigido Ana Victoria, cuando le informa que se irá a la capital del País y quizás no vuelva nunca más:
Ana Victoria.- Hemos tomado la decisión de irnos a la Capital, donde iniciaremos una nueva vida, donde podré perseguir mis sueños: ser una gran profesora, dar de mi vida para apoyar en la educación de mi gente, de mi pueblo. “La educación genera vida” dice la maestra Magali Curiel, y yo quiero ser partícipe de ella.
Pablo Fernando.- Te vuelvo a repetir: “Eres mi único amor”, no puedo aceptar que estemos separados, alejados por la distancia. ¡Te amo Ana Victoria!
Ana Victoria.- Yo te lo digo de nuevo: “Yo no te amo” no puedo enamorarme de alguien a quien apenas y conozco, necesito tiempo para cultivar un sentimiento mas profundo, pero sabes, creo que no será nada difícil enamorarse de alguien tan especial como lo eres tú.
Pablo Fernando.- ¿Entonces no hay vuelta de hoja, te irás?
Ana Victoria.- Sí, de eso no hay ninguna duda. Pero te escribiré, dondequiera que esté, mi pensamiento estará contigo, pero no me presiones, ni me obligues a decirte que te amo, porque lo que realmente siento es cariño, solo eso y nada más.
Pablo Fernando realmente siente amor por Ana Victoria, pues respetará su decisión y la dejará libre, para que vuele y vuele a otros horizontes, a otros mares, llevada por otros vientos que serán espacios de sus sueños. “Cuando se ama realmente, se respeta y se deja libre”.
A las afueras de la Hacienda, cuando la tormenta no ha terminado del todo, Obed camina con mucho cuidado por el suelo enlodado, tratando de averiguar en donde puede estar Ana Victoria, cuando escucha a los hombres rebeldes, las acciones que van a tomar para quitarle la vida a don Fausto Escobar, el Hacendado:
Hombre.- (le dice a otro): ¡Te introduces sigilosamente con el arma, bien oculta debajo de tu gabán y cuando veas el momento oportuno le disparas y sales huyendo! Pero el momento de hacerlo es ¡Ahora o nunca!
Obed se queda aturdido al escuchar aquellas palabras, así que no debe perder tiempo, y decide caminar más aprisa, para prevenir a don Fausto de lo que está por sucederle. Así que desesperado, acelera el paso, perdiendo la sensibilidad del lugar que conoce tan bien como si realmente lo viera. Los hombres rebeldes se percatan de la presencia de Obed y se dirigen hacia él, casi corre, tratando de huir, pero resbala y cae a una de las laderas hacia una zanja con piedras, donde se golpea con unas de ellas, quedando inconsciente, mientras su cuerpo se moja debido al agua que lleva la zanja y que va creciendo poco a poco su caudal.
Mientras tanto, Arumi Andreína está frente a Copero, el fiel servidor de la Señora Edith, ella sigue temerosa de él.
Copero.- ¡No me debe tener miedo Señorita, en realidad los dos somos idénticos!
Arumi Andreína.- ¿Está usted loco? ¿Por qué me compara con usted que tiene esa enorme joroba, y es tan viejo, ciego de un ojo? Me inspira mucho miedo.
Copero.- Le vuelvo a insistir, ¡Somos exactamente iguales! Solo que mis defectos son en mi exterior, pero los suyos, son internos, así como me ve a mí por fuera, es usted por dentro, me inspira miedo…también.
Arumi Andreína.- ¡Mi corazón no es negro! ¡Yo no quisiera tener los sentimientos que a veces puedo transmitir. La vida me hizo así.
Copero.- Se equivoca, la vida no la hizo así, usted permitió que las circunstancias la moldearan, rodeada de tanto dolor y resentimiento, usted tomó la decisión de dejarse vencer y nunca cultivar el valioso tesoro de la humildad.
De repente se escucha una voz varonil, es un joven que camina, después de bajarse de su caballo, pregunta:
Joven.- ¿Qué sucede? Escucho la voz de una mujer, ¿Acaso hay problemas?
Arumi Andreína.- (mintiendo)-Ninguno, estoy con uno de mis servidores, pues la lluvia nos detuvo aquí, pero continuaremos nuestro camino. Espere un momento… esa voz, la suya yo la conozco, la siento familiar, me recuerda a Europa.
Joven.- También la suya lo es, me llamo José Miguel Rosablanca y me dirijo a la Hacienda nueva de Monteleón a visitar a mis tías que allí viven.
Arumi Andreína.- ¿José Miguel? ¡No puede ser! ¡Soy Arumi!
Así es, se conocen, José Miguel y ella fueron amigos en España, ella se llena de alegría, siente que ahora ha surgido una nueva ilusión en su mundo, un mundo que puede sanar y restaurarse si ella lo permite.
Arumi Andreína.- Mis planes son viajar a la Capital donde continuaré mis estudios, ¡no me voy a dar por vencida! ¡Mi vida tiene que tomar un nuevo rumbo desde hoy! Tiene que haber luz nueva en cada una de mis lunas, de las lunas de mis días, de mi vida, de mi existencia.
“Luna llena” luz en el horizonte, pronto amanecerá y un nuevo día comenzará de nuevo, luna quieta, dormida y a la vez despierta, luz blanca. Obed despierta, el agua está a punto de cubrirlo, en medio de todas sus sensaciones se da cuenta de algo realmente sorprendente:
Obed.- ¡Mis ojos! Colores, blanco, luz, luna, ¡Veo…la luna! ¡Puedo ver!...veo…veo.
Así es, ¡Obed ha recuperado la vista! Puede ver la vida nuevamente. Aunque hay muchas cosas que preferiría no volver a ver nunca más.
En la Hacienda, don Fausto no saldrá del cuarto donde se encuentra con doña Patrona y Edith, quien les platica con lujo de detalles todo lo que ha vivido:
Edith.- ¡Aquí estoy de nuevo después de 18 años papá y mamá! Pero nunca seré la misma, ¡mi rostro desfigurado es una marca del sufrimiento que perdurará por toda mi vida!
Doña Patrona.- Hija, ¡cuánto hubiera deseado la madre de María de la Luz Rico tenerla con ella hace 18 años, pero viva, aunque el fuego le hubiera desfigurado el rostro!
Edith.-Papá, mamá, ¿les puedo pedir un gran favor? ¡Quédense a dormir en este cuarto conmigo, no me dejen sola, vuélvanme a hacer sentir que tengo a mis padres conmigo, como si fuera una niña indefensa que necesita mucho amor y cariño.
Don Fausto.- Así será hija, te llevaré con los mejores médicos de la Capital y estoy seguro que podrán hacer mucho por ti.
Edith.- ¡Solo te pido que no salgas hoy para nada, solo quédate conmigo!
Vidal Trujano está escapando con el botín del oro, la plata y las joyas preciosas, pero el caballo en el cuál va huyendo no responde a sus órdenes y comienza a regresar al camino que va rumbo a la Hacienda, no puede permitirlo, cuando lo obliga a cruzar el Río Lerma, el caballo relincha, y lo tira al agua, soltando las bolsas con el oro, llevándoselas la corriente y ocultas por la oscuridad de la noche aún.
En su corazón se vuelve a sentir vacío.
Pasan dos días:
Jerónimo y Alfonsina, junto con Ana Victoria parten hacia la capital, y por primera vez utilizan el ferrocarril o tren, durante el trayecto, la hermosa joven recuerda los momentos trascendentales de su vida. Cuando conoció a Pablo Fernando, los desprecios de Arumi, su amistad con Obed, la muerte de Martina, sus niños a quienes daba clases, y en sus mente y en su corazón se dibujan sueños, esperanzas, la vida apenas inicia, ¡ Hay tanto por quién vivir! ¡Todavía necesita darles tanto amor a sus padres, amarlos, agradecerles el hecho de que le hayan dado la vida, en medio del fuego, de una noche donde todo era luz, ardiente noche de fuego, un fuego tan rojo como el que ahora la devuelve a la realidad, ve un gran bullicio, todo se estremece, se oyen gritos…de repente llega la imagen de Pablo Fernando, sonriéndole, despidiéndose, es la imagen final, de repente todo se pone oscuro… ¡el tren se ha descarrilado! Ana Victoria no ve más luz en el horizonte, solo hay silencio…
Nota: Este es el final de la primera etapa de la novela. ¿Acaso murió realmente Ana Victoria? ¡ Qué sucesos vienen después para todos los personajes en la Capital? ¡Descúbrelo comprando el libro de “TU LUZ EN MI HORIZONTE” La historia completa. ¡Muy pronto a la venta!
¡La próxima semana, comienza a leer “EL BARRIL OLVIDADO” las aventuras del Chavo del Ocho en Yurécuaro Michoacán, te sorprenderás!
¡Gracias por acompañarme en la lectura de esta sección!
RELATO ESCRITO POR: FRANCISCO MURILLO MÉNDEZ.
GRAN FINAL.
En la Hacienda “La Semilla” de Yurécuaro Michoacán se desatan las más intensas emociones. En las casas de adobe, Pablo Fernando está sorprendido por las palabras tan extrañas que le ha dirigido Ana Victoria, cuando le informa que se irá a la capital del País y quizás no vuelva nunca más:
Ana Victoria.- Hemos tomado la decisión de irnos a la Capital, donde iniciaremos una nueva vida, donde podré perseguir mis sueños: ser una gran profesora, dar de mi vida para apoyar en la educación de mi gente, de mi pueblo. “La educación genera vida” dice la maestra Magali Curiel, y yo quiero ser partícipe de ella.
Pablo Fernando.- Te vuelvo a repetir: “Eres mi único amor”, no puedo aceptar que estemos separados, alejados por la distancia. ¡Te amo Ana Victoria!
Ana Victoria.- Yo te lo digo de nuevo: “Yo no te amo” no puedo enamorarme de alguien a quien apenas y conozco, necesito tiempo para cultivar un sentimiento mas profundo, pero sabes, creo que no será nada difícil enamorarse de alguien tan especial como lo eres tú.
Pablo Fernando.- ¿Entonces no hay vuelta de hoja, te irás?
Ana Victoria.- Sí, de eso no hay ninguna duda. Pero te escribiré, dondequiera que esté, mi pensamiento estará contigo, pero no me presiones, ni me obligues a decirte que te amo, porque lo que realmente siento es cariño, solo eso y nada más.
Pablo Fernando realmente siente amor por Ana Victoria, pues respetará su decisión y la dejará libre, para que vuele y vuele a otros horizontes, a otros mares, llevada por otros vientos que serán espacios de sus sueños. “Cuando se ama realmente, se respeta y se deja libre”.
A las afueras de la Hacienda, cuando la tormenta no ha terminado del todo, Obed camina con mucho cuidado por el suelo enlodado, tratando de averiguar en donde puede estar Ana Victoria, cuando escucha a los hombres rebeldes, las acciones que van a tomar para quitarle la vida a don Fausto Escobar, el Hacendado:
Hombre.- (le dice a otro): ¡Te introduces sigilosamente con el arma, bien oculta debajo de tu gabán y cuando veas el momento oportuno le disparas y sales huyendo! Pero el momento de hacerlo es ¡Ahora o nunca!
Obed se queda aturdido al escuchar aquellas palabras, así que no debe perder tiempo, y decide caminar más aprisa, para prevenir a don Fausto de lo que está por sucederle. Así que desesperado, acelera el paso, perdiendo la sensibilidad del lugar que conoce tan bien como si realmente lo viera. Los hombres rebeldes se percatan de la presencia de Obed y se dirigen hacia él, casi corre, tratando de huir, pero resbala y cae a una de las laderas hacia una zanja con piedras, donde se golpea con unas de ellas, quedando inconsciente, mientras su cuerpo se moja debido al agua que lleva la zanja y que va creciendo poco a poco su caudal.
Mientras tanto, Arumi Andreína está frente a Copero, el fiel servidor de la Señora Edith, ella sigue temerosa de él.
Copero.- ¡No me debe tener miedo Señorita, en realidad los dos somos idénticos!
Arumi Andreína.- ¿Está usted loco? ¿Por qué me compara con usted que tiene esa enorme joroba, y es tan viejo, ciego de un ojo? Me inspira mucho miedo.
Copero.- Le vuelvo a insistir, ¡Somos exactamente iguales! Solo que mis defectos son en mi exterior, pero los suyos, son internos, así como me ve a mí por fuera, es usted por dentro, me inspira miedo…también.
Arumi Andreína.- ¡Mi corazón no es negro! ¡Yo no quisiera tener los sentimientos que a veces puedo transmitir. La vida me hizo así.
Copero.- Se equivoca, la vida no la hizo así, usted permitió que las circunstancias la moldearan, rodeada de tanto dolor y resentimiento, usted tomó la decisión de dejarse vencer y nunca cultivar el valioso tesoro de la humildad.
De repente se escucha una voz varonil, es un joven que camina, después de bajarse de su caballo, pregunta:
Joven.- ¿Qué sucede? Escucho la voz de una mujer, ¿Acaso hay problemas?
Arumi Andreína.- (mintiendo)-Ninguno, estoy con uno de mis servidores, pues la lluvia nos detuvo aquí, pero continuaremos nuestro camino. Espere un momento… esa voz, la suya yo la conozco, la siento familiar, me recuerda a Europa.
Joven.- También la suya lo es, me llamo José Miguel Rosablanca y me dirijo a la Hacienda nueva de Monteleón a visitar a mis tías que allí viven.
Arumi Andreína.- ¿José Miguel? ¡No puede ser! ¡Soy Arumi!
Así es, se conocen, José Miguel y ella fueron amigos en España, ella se llena de alegría, siente que ahora ha surgido una nueva ilusión en su mundo, un mundo que puede sanar y restaurarse si ella lo permite.
Arumi Andreína.- Mis planes son viajar a la Capital donde continuaré mis estudios, ¡no me voy a dar por vencida! ¡Mi vida tiene que tomar un nuevo rumbo desde hoy! Tiene que haber luz nueva en cada una de mis lunas, de las lunas de mis días, de mi vida, de mi existencia.
“Luna llena” luz en el horizonte, pronto amanecerá y un nuevo día comenzará de nuevo, luna quieta, dormida y a la vez despierta, luz blanca. Obed despierta, el agua está a punto de cubrirlo, en medio de todas sus sensaciones se da cuenta de algo realmente sorprendente:
Obed.- ¡Mis ojos! Colores, blanco, luz, luna, ¡Veo…la luna! ¡Puedo ver!...veo…veo.
Así es, ¡Obed ha recuperado la vista! Puede ver la vida nuevamente. Aunque hay muchas cosas que preferiría no volver a ver nunca más.
En la Hacienda, don Fausto no saldrá del cuarto donde se encuentra con doña Patrona y Edith, quien les platica con lujo de detalles todo lo que ha vivido:
Edith.- ¡Aquí estoy de nuevo después de 18 años papá y mamá! Pero nunca seré la misma, ¡mi rostro desfigurado es una marca del sufrimiento que perdurará por toda mi vida!
Doña Patrona.- Hija, ¡cuánto hubiera deseado la madre de María de la Luz Rico tenerla con ella hace 18 años, pero viva, aunque el fuego le hubiera desfigurado el rostro!
Edith.-Papá, mamá, ¿les puedo pedir un gran favor? ¡Quédense a dormir en este cuarto conmigo, no me dejen sola, vuélvanme a hacer sentir que tengo a mis padres conmigo, como si fuera una niña indefensa que necesita mucho amor y cariño.
Don Fausto.- Así será hija, te llevaré con los mejores médicos de la Capital y estoy seguro que podrán hacer mucho por ti.
Edith.- ¡Solo te pido que no salgas hoy para nada, solo quédate conmigo!
Vidal Trujano está escapando con el botín del oro, la plata y las joyas preciosas, pero el caballo en el cuál va huyendo no responde a sus órdenes y comienza a regresar al camino que va rumbo a la Hacienda, no puede permitirlo, cuando lo obliga a cruzar el Río Lerma, el caballo relincha, y lo tira al agua, soltando las bolsas con el oro, llevándoselas la corriente y ocultas por la oscuridad de la noche aún.
En su corazón se vuelve a sentir vacío.
Pasan dos días:
Jerónimo y Alfonsina, junto con Ana Victoria parten hacia la capital, y por primera vez utilizan el ferrocarril o tren, durante el trayecto, la hermosa joven recuerda los momentos trascendentales de su vida. Cuando conoció a Pablo Fernando, los desprecios de Arumi, su amistad con Obed, la muerte de Martina, sus niños a quienes daba clases, y en sus mente y en su corazón se dibujan sueños, esperanzas, la vida apenas inicia, ¡ Hay tanto por quién vivir! ¡Todavía necesita darles tanto amor a sus padres, amarlos, agradecerles el hecho de que le hayan dado la vida, en medio del fuego, de una noche donde todo era luz, ardiente noche de fuego, un fuego tan rojo como el que ahora la devuelve a la realidad, ve un gran bullicio, todo se estremece, se oyen gritos…de repente llega la imagen de Pablo Fernando, sonriéndole, despidiéndose, es la imagen final, de repente todo se pone oscuro… ¡el tren se ha descarrilado! Ana Victoria no ve más luz en el horizonte, solo hay silencio…
Nota: Este es el final de la primera etapa de la novela. ¿Acaso murió realmente Ana Victoria? ¡ Qué sucesos vienen después para todos los personajes en la Capital? ¡Descúbrelo comprando el libro de “TU LUZ EN MI HORIZONTE” La historia completa. ¡Muy pronto a la venta!
¡La próxima semana, comienza a leer “EL BARRIL OLVIDADO” las aventuras del Chavo del Ocho en Yurécuaro Michoacán, te sorprenderás!
¡Gracias por acompañarme en la lectura de esta sección!
RELATO ESCRITO POR: FRANCISCO MURILLO MÉNDEZ.
“MI ÚNICO AMOR”
CAPÍTULO 11: “MI ÚNICO AMOR”
Personaje Yurecuarense invitado para esta semana: Manuel Acosta Santana. Productor M musical e Ingeniero en Computación.
La furiosa tormenta descarga toda su intensidad en los alrededores de la Hacienda “ La Semilla” en Yurécuaro Michoacán. Ana Victoria es humillada por Arumi Andreína, quien se mofa al verla llena de fango, mojada y triste por la muerte de “Centella”. Cuando todos los invitados a la fiesta la ven, la mujer del antifaz no puede ocultar su asombro al identificar las joyas del medallón, del torzal de las rosas, que brillan con intensidad, pero es Ana Victoria quien las hace lucir.
Doña Patrona se queda muy sorprendida al escuchar a la mujer del antifaz decir que las joyas en realidad son de ella, así que su mente comienza a reflexionar en la verdadera identidad de la mujer, aunque su mismo corazón la siente tan cercana a ella, es como si fuera algo inexplicable, que solo el corazón de una madre puede entender.
Arumi Andreína aprovecha la oportunidad para burlarse de Ana Victoria y además correrla:
Arumi Andreína.- ¡Saquen a Ana Victoria de aquí! Huele a lodo, estiércol y alfalfa remojada, ¿Dónde está Eustolia? ¿Dónde se ha metido esa criada tonta y despistada?
Ana Victoria no soporta ni un minuto más de insultos y ataques.
Ana Victoria.- ¡Ya me tienes harta! ¡Respeta por favor a los demás! Respeta a Eustolia, esa criada tonta y despistada porque llevas su sangre ¡ella es tu abuela! ¡Tú vienes del vientre de la hija de una criada también!
Arumi Andreína.- ¿Qué estás diciendo? No vuelvas a repetir semejante mentira ¡mira mi piel, es blanca, mira mis ojos, son azules, mi sangre es europea, de un lugar tan lejos de aquí que nunca vas a llegar a conocer!
Doña Patrona interviene: ¡Ya basta! Muchas veces te dije Arumi que no jugaras con fuego, y tu orgullo y vanidad sobrepasa todos los límites, tu madre sí era una mestiza, Eustolia la sirvienta es tu abuela. ¿Conforme? ¿Era esto a lo que querías llegar?
Arumi Andreína está fuera de sí, muy sorprendida, se va llorando, apresurada fuera de la Hacienda. Doña Patrona intenta detenerla, pero la mujer del antifaz le pide que no lo haga, tienen mucho que hablar:
Edith.- ¡No se vaya, tenemos mucho que hablar! ¡Hay muchas cosas que usted debe saber de mí!
Doña Patrona.- ¡Muero en ansias de saber quién eres realmente, las corazonadas que tengo, me laten cada vez con más intensidad! ¡Dime si eres Edith, mi hija, por favor, a mi corazón no lo puedes engañar!
Edith.- ¡Debes descubrirlo por ti misma… mamá!
Doña Patrona al escuchar esas palabras, siente que se desvanece y se desmaya.
Edith.- ¡Por favor ayúdenme a llevarla a su cuarto, yo misma la cuidaré!
Don Fausto no alcanza a escuchar esas palabras, solo ve como su esposa se desvanece:
Don Fausto.-Desde que llegó Arumi Andreína los problemas ha aumentado en la Hacienda, pero estoy seguro que en el fondo de su corazón hay mucha tristeza y un gran vacío.
Edith.- Don Fausto, le voy a pedir un favor muy grande y urgente. ¡Hay alguien que en estos momentos intenta llevarse su oro, su plata y sus joyas preciosas de la Hacienda. Es Vidal Trujano! ¡Por favor mande proteger sus bienes más preciados.
Don Fausto.- ¿Por qué me dice eso? ¿Acaso no es usted la mismísima esposa de Vidal Trujano?
Edith.- En realidad es mi peor enemigo… ¡Papá! Ese hombre me privó de la libertad por más de 18 años ¿Recuerdas aquella ocasión, aquella tarde cuando fuimos al Río Lerma a pescar, cuando me fui a nadar a la zona del agua azul? Ya nunca regresé, me llevó a la fuerza, ni pude volverte a ver, ni a estar a su lado de ustedes.¡ No te imaginas los años de sufrimiento que he pasado y deben haber pasado ustedes también! ¡Soy en realidad Edith! ¡Tú única hija!
Don Fausto se queda atónito, al fin los presentimientos y dudas que por tanto tiempo habían tenido, de que su hija estaba viva, quedaban claros, pero surgían muchas preguntas, dudas e interrogantes cada vez más profundos.
Don Fausto, Edith y una de las sirvientas se van al cuarto de doña Patrona, pues tienen mucho que conversar, si por ellos fuera se suspendía inmediatamente la fiesta, la cena de gala con el señor Gobernador, pero eso no puede pasar, así que también ordena a Jerónimo y a Belarmino que vayan al cuarto donde se encuentra la caja fuerte y estén al tanto de lo que pudiera ocurrir, pero ellos se llevan una gran sorpresa.
Precisamente en ese cuarto se encuentran Eustolia la Sirvienta con más tiempo de servicio en la Hacienda y don Vidal Trujano, quien ya ha sacado el contenido de la caja fuerte, como el oro, la plata y las joyas preciosas, todo a una velocidad increíble, pues saben que los pueden descubrir en cualquier momento.
Eustolia.- ¡Apúrese señor Vidal! ¡No tardan en llegar y darse cuenta de lo que ha ocurrido. Si alguien se entera de que le he ayudado a robar al Patrón, será mi último día de trabajo aquí en la Hacienda. Solo le pido que cumpla con el trato, ¡Nunca la haga daño a mi niña Arumi Andreína, a ella no me la toque así como hizo con la señorita Edith!
Vidal Trujano.- ¡No te preocupes! La joven que me impresionó es a la que llaman Ana Victoria, he puesto mis ojos en ella y quizás mi corazón, algo provocó en mí, que no la puedo olvidar.
Eustolia.- A ella, ¡Hágale lo que le venga en gana, ella no vale nada!
Vidal Trujano se va, Eustolia toma unos leños y se araña las piernas y los brazos, sacando sangre de ellos, incluso se golpea varias veces en el cuerpo, con aquella insensibilidad de sacrificio mezclado con total ignorancia.
En eso llegan Jerónimo y Belarmino, y se encuentran a Eustolia tirada en el piso, como desmayada, incluso la mueven y ella finge estar inconsciente, pero no tarde en reaccionar:
Jerónimo.- Eustolia ¿Qué ha sucedido? ¡Reacciona!
Eustolia.- (llorando, fingiendo)- ¡Un hombre entró y me golpeó, después no supe más de mí. Se fue llevándose todo lo que pudo sacar de la caja fuerte!
Jerónimo.- Pero si estabas inconsciente ¿Cómo sabes que robó la caja fuerte de don Fausto?
Eustolia no sabe que contestar, solo finge estar muy adolorida y mareada.
Mientras tanto, la fiesta, la Cena, el Baile no pueden suspenderse, se tiene que actuar con mucha discreción, cada acto, cada paso, para no causar alarma e incertidumbre. Don Marcial“El Anticuario” toma la palabra y el control de la situación:
Don Marcial.- ¡Atención! Damas y Caballeros, la fiesta continúa. Vamos a regocijarnos con la presencia de un invitado especial que el señor Gobernador ha traído: Manuel Acosta Santana, quien trajo desde Texas uno de los primeros aparatos de música que se manejan con electricidad o la pila de voltios.
Manuel Acosta Santana.- Para comenzar a echar a funcionar este aparato inspirador de alegría, pondremos un vals, “El vals de los jardines tristes”, una melodía que combina ambos sentimientos, la tristeza y la alegría que se mezclan en los momentos más inesperados de nuestras vidas. Después, todos pueden comenzar a bailar con sus parejas.
Arumi Andreína se monta en uno de los caballos de las caballerizas y se va sin rumbo fijo, bajo la fuerte lluvia y el desfile de truenos y relámpagos, nada le interesa, solo llora su dolor, sus profundos ojos azules se ven empañados por una tristeza húmeda. Está cansada de actuar por impulso, sin pensar nunca en las consecuencias de sus actos, y con un profundo sentimiento de vacío interno, pues el actuar sin siquiera entenderse a uno mismo, es algo tan horrible, es como vivir a ciegas:
Arumi Andreína.- ¡Y yo tanto que he criticado a Obed, yo estoy mucho más ciega que él! Y soy más infeliz que las personas más desdichadas que me rodean. ¿Por qué nadie me muestra tan solo una prueba de su cariño? ¿Por qué las puertas de ese sentimiento las siento tan cerradas y con tantas ataduras para mí? ¿Por qué no puedo inspirar a nadie a quererme?
Cuando por fin baja del caballo, grita su dolor, grita creyendo que nadie puede oírla, solo los árboles del campo son testigos de su desdicha. De repente siente un fuerte dolor en el pecho, que le hace pensar que su corazón está a punto del desplome. En eso ve algo que se mueve entre los arbustos, siente que va a morir de temor, ante sus ojos aparece la imagen de un hombre deforme: Es Copero, el fiel servidor de la Señora Edith.
Arumi Andreína.- ¿Quién es usted? ¿Qué piensa hacerme? ¡Estoy dispuesta a darle mis joyas, todo lo que traigo, pero no me vaya a hacer daño, ¡ me estoy muriendo!
Copero.- ¡No te asustes! ¡Yo te voy a ayudar! ¡No tengas miedo!
En las casa de adobe, Pablo Fernando le reitera a Ana Victoria su amor:
Pablo Fernando.- No entiendo tus palabras, ¿Cómo que se irán de la Hacienda?
Ana Victoria.- Sí, ¡nos iremos a la Capital del País! Ya lo hablamos en familia y está decidido, nuestra vida en la Hacienda ha ter minado, no podemos continuar más aquí!
Pablo Fernando.- ¿Y nosotros qué haremos para vernos, para cultivar nuestro cariño?
Ana Victoria.- Solo hay dos opciones: O te vas también a la Capital o desde hoy olvídate de que un día me conociste.
Pablo Fernando.- ¿Por qué esa actitud tan extraña? ¡Tú eres mi único amor!
Ana Victoria.- ¡Yo no te amo Pablo Fernando! Creo que nunca lo haré…
CONTINUARÁ…. ESCRITA POR: FRANCISCO MURILLO MÉNDEZ.
Personaje Yurecuarense invitado para esta semana: Manuel Acosta Santana. Productor M musical e Ingeniero en Computación.
La furiosa tormenta descarga toda su intensidad en los alrededores de la Hacienda “ La Semilla” en Yurécuaro Michoacán. Ana Victoria es humillada por Arumi Andreína, quien se mofa al verla llena de fango, mojada y triste por la muerte de “Centella”. Cuando todos los invitados a la fiesta la ven, la mujer del antifaz no puede ocultar su asombro al identificar las joyas del medallón, del torzal de las rosas, que brillan con intensidad, pero es Ana Victoria quien las hace lucir.
Doña Patrona se queda muy sorprendida al escuchar a la mujer del antifaz decir que las joyas en realidad son de ella, así que su mente comienza a reflexionar en la verdadera identidad de la mujer, aunque su mismo corazón la siente tan cercana a ella, es como si fuera algo inexplicable, que solo el corazón de una madre puede entender.
Arumi Andreína aprovecha la oportunidad para burlarse de Ana Victoria y además correrla:
Arumi Andreína.- ¡Saquen a Ana Victoria de aquí! Huele a lodo, estiércol y alfalfa remojada, ¿Dónde está Eustolia? ¿Dónde se ha metido esa criada tonta y despistada?
Ana Victoria no soporta ni un minuto más de insultos y ataques.
Ana Victoria.- ¡Ya me tienes harta! ¡Respeta por favor a los demás! Respeta a Eustolia, esa criada tonta y despistada porque llevas su sangre ¡ella es tu abuela! ¡Tú vienes del vientre de la hija de una criada también!
Arumi Andreína.- ¿Qué estás diciendo? No vuelvas a repetir semejante mentira ¡mira mi piel, es blanca, mira mis ojos, son azules, mi sangre es europea, de un lugar tan lejos de aquí que nunca vas a llegar a conocer!
Doña Patrona interviene: ¡Ya basta! Muchas veces te dije Arumi que no jugaras con fuego, y tu orgullo y vanidad sobrepasa todos los límites, tu madre sí era una mestiza, Eustolia la sirvienta es tu abuela. ¿Conforme? ¿Era esto a lo que querías llegar?
Arumi Andreína está fuera de sí, muy sorprendida, se va llorando, apresurada fuera de la Hacienda. Doña Patrona intenta detenerla, pero la mujer del antifaz le pide que no lo haga, tienen mucho que hablar:
Edith.- ¡No se vaya, tenemos mucho que hablar! ¡Hay muchas cosas que usted debe saber de mí!
Doña Patrona.- ¡Muero en ansias de saber quién eres realmente, las corazonadas que tengo, me laten cada vez con más intensidad! ¡Dime si eres Edith, mi hija, por favor, a mi corazón no lo puedes engañar!
Edith.- ¡Debes descubrirlo por ti misma… mamá!
Doña Patrona al escuchar esas palabras, siente que se desvanece y se desmaya.
Edith.- ¡Por favor ayúdenme a llevarla a su cuarto, yo misma la cuidaré!
Don Fausto no alcanza a escuchar esas palabras, solo ve como su esposa se desvanece:
Don Fausto.-Desde que llegó Arumi Andreína los problemas ha aumentado en la Hacienda, pero estoy seguro que en el fondo de su corazón hay mucha tristeza y un gran vacío.
Edith.- Don Fausto, le voy a pedir un favor muy grande y urgente. ¡Hay alguien que en estos momentos intenta llevarse su oro, su plata y sus joyas preciosas de la Hacienda. Es Vidal Trujano! ¡Por favor mande proteger sus bienes más preciados.
Don Fausto.- ¿Por qué me dice eso? ¿Acaso no es usted la mismísima esposa de Vidal Trujano?
Edith.- En realidad es mi peor enemigo… ¡Papá! Ese hombre me privó de la libertad por más de 18 años ¿Recuerdas aquella ocasión, aquella tarde cuando fuimos al Río Lerma a pescar, cuando me fui a nadar a la zona del agua azul? Ya nunca regresé, me llevó a la fuerza, ni pude volverte a ver, ni a estar a su lado de ustedes.¡ No te imaginas los años de sufrimiento que he pasado y deben haber pasado ustedes también! ¡Soy en realidad Edith! ¡Tú única hija!
Don Fausto se queda atónito, al fin los presentimientos y dudas que por tanto tiempo habían tenido, de que su hija estaba viva, quedaban claros, pero surgían muchas preguntas, dudas e interrogantes cada vez más profundos.
Don Fausto, Edith y una de las sirvientas se van al cuarto de doña Patrona, pues tienen mucho que conversar, si por ellos fuera se suspendía inmediatamente la fiesta, la cena de gala con el señor Gobernador, pero eso no puede pasar, así que también ordena a Jerónimo y a Belarmino que vayan al cuarto donde se encuentra la caja fuerte y estén al tanto de lo que pudiera ocurrir, pero ellos se llevan una gran sorpresa.
Precisamente en ese cuarto se encuentran Eustolia la Sirvienta con más tiempo de servicio en la Hacienda y don Vidal Trujano, quien ya ha sacado el contenido de la caja fuerte, como el oro, la plata y las joyas preciosas, todo a una velocidad increíble, pues saben que los pueden descubrir en cualquier momento.
Eustolia.- ¡Apúrese señor Vidal! ¡No tardan en llegar y darse cuenta de lo que ha ocurrido. Si alguien se entera de que le he ayudado a robar al Patrón, será mi último día de trabajo aquí en la Hacienda. Solo le pido que cumpla con el trato, ¡Nunca la haga daño a mi niña Arumi Andreína, a ella no me la toque así como hizo con la señorita Edith!
Vidal Trujano.- ¡No te preocupes! La joven que me impresionó es a la que llaman Ana Victoria, he puesto mis ojos en ella y quizás mi corazón, algo provocó en mí, que no la puedo olvidar.
Eustolia.- A ella, ¡Hágale lo que le venga en gana, ella no vale nada!
Vidal Trujano se va, Eustolia toma unos leños y se araña las piernas y los brazos, sacando sangre de ellos, incluso se golpea varias veces en el cuerpo, con aquella insensibilidad de sacrificio mezclado con total ignorancia.
En eso llegan Jerónimo y Belarmino, y se encuentran a Eustolia tirada en el piso, como desmayada, incluso la mueven y ella finge estar inconsciente, pero no tarde en reaccionar:
Jerónimo.- Eustolia ¿Qué ha sucedido? ¡Reacciona!
Eustolia.- (llorando, fingiendo)- ¡Un hombre entró y me golpeó, después no supe más de mí. Se fue llevándose todo lo que pudo sacar de la caja fuerte!
Jerónimo.- Pero si estabas inconsciente ¿Cómo sabes que robó la caja fuerte de don Fausto?
Eustolia no sabe que contestar, solo finge estar muy adolorida y mareada.
Mientras tanto, la fiesta, la Cena, el Baile no pueden suspenderse, se tiene que actuar con mucha discreción, cada acto, cada paso, para no causar alarma e incertidumbre. Don Marcial“El Anticuario” toma la palabra y el control de la situación:
Don Marcial.- ¡Atención! Damas y Caballeros, la fiesta continúa. Vamos a regocijarnos con la presencia de un invitado especial que el señor Gobernador ha traído: Manuel Acosta Santana, quien trajo desde Texas uno de los primeros aparatos de música que se manejan con electricidad o la pila de voltios.
Manuel Acosta Santana.- Para comenzar a echar a funcionar este aparato inspirador de alegría, pondremos un vals, “El vals de los jardines tristes”, una melodía que combina ambos sentimientos, la tristeza y la alegría que se mezclan en los momentos más inesperados de nuestras vidas. Después, todos pueden comenzar a bailar con sus parejas.
Arumi Andreína se monta en uno de los caballos de las caballerizas y se va sin rumbo fijo, bajo la fuerte lluvia y el desfile de truenos y relámpagos, nada le interesa, solo llora su dolor, sus profundos ojos azules se ven empañados por una tristeza húmeda. Está cansada de actuar por impulso, sin pensar nunca en las consecuencias de sus actos, y con un profundo sentimiento de vacío interno, pues el actuar sin siquiera entenderse a uno mismo, es algo tan horrible, es como vivir a ciegas:
Arumi Andreína.- ¡Y yo tanto que he criticado a Obed, yo estoy mucho más ciega que él! Y soy más infeliz que las personas más desdichadas que me rodean. ¿Por qué nadie me muestra tan solo una prueba de su cariño? ¿Por qué las puertas de ese sentimiento las siento tan cerradas y con tantas ataduras para mí? ¿Por qué no puedo inspirar a nadie a quererme?
Cuando por fin baja del caballo, grita su dolor, grita creyendo que nadie puede oírla, solo los árboles del campo son testigos de su desdicha. De repente siente un fuerte dolor en el pecho, que le hace pensar que su corazón está a punto del desplome. En eso ve algo que se mueve entre los arbustos, siente que va a morir de temor, ante sus ojos aparece la imagen de un hombre deforme: Es Copero, el fiel servidor de la Señora Edith.
Arumi Andreína.- ¿Quién es usted? ¿Qué piensa hacerme? ¡Estoy dispuesta a darle mis joyas, todo lo que traigo, pero no me vaya a hacer daño, ¡ me estoy muriendo!
Copero.- ¡No te asustes! ¡Yo te voy a ayudar! ¡No tengas miedo!
En las casa de adobe, Pablo Fernando le reitera a Ana Victoria su amor:
Pablo Fernando.- No entiendo tus palabras, ¿Cómo que se irán de la Hacienda?
Ana Victoria.- Sí, ¡nos iremos a la Capital del País! Ya lo hablamos en familia y está decidido, nuestra vida en la Hacienda ha ter minado, no podemos continuar más aquí!
Pablo Fernando.- ¿Y nosotros qué haremos para vernos, para cultivar nuestro cariño?
Ana Victoria.- Solo hay dos opciones: O te vas también a la Capital o desde hoy olvídate de que un día me conociste.
Pablo Fernando.- ¿Por qué esa actitud tan extraña? ¡Tú eres mi único amor!
Ana Victoria.- ¡Yo no te amo Pablo Fernando! Creo que nunca lo haré…
CONTINUARÁ…. ESCRITA POR: FRANCISCO MURILLO MÉNDEZ.
TORMENTA DE ESPERANZA.
CAPÍTULO 10: TORMENTA DE ESPERANZA.
Personaje invitado para esta semana: Yolanda Méndez Martínez. Empresaria de Yurécuaro Michoacán.
En la cueva misteriosa, Copero el fiel servidor de Edith descubre con un asombro total como el Oro, la Plata y las joyas preciosas han desaparecido o alguien los ha tomado del lugar que tan celosamente él los había ocultado por muchísimo tiempo:
Copero.- ¡No puede ser! ¿Ahora qué cuentas le voy a dar a la Señora Edith?¡ Tal vez lo mejor sea irme lejos, lejos de aquí!.
Afuera en el horizonte, parece que una tormenta tempestuosa está a punto de llegar, el viento es helado, frío, es una noche de tormentas, de todo tipo de tempestades.
En la Hacienda “La Semilla” los invitados a la Cena del Señor Gobernador siguen llegando. Don Marcial el Anticuario y su hijo Pablo Fernando acaban de llegar:
Don Marcial.- ¡Por fin llegamos! Ha sido todo un logro que hayamos podido llegar antes de la gran tormenta. Otra vez regresaste a la Hacienda Pablo Fernando.
Pablo Fernando.- Sabía que volvería papá, si aquí dejé media parte de mi vida y mi corazón al dejar aquí a Ana Victoria, no la he podido olvidar, somos el uno para el otro.
Don Marcial.- Te he dicho que no existe el amor a primera vista.
Pablo Fernando.- Yo me enamoré de Ana Victoria, cuando vi en sus pupilas brillantes mi reflejo, sabía que había una conexión inquebrantable, única y muy especial. ¡Entremos a la fiesta!
En el interior de la Hacienda, Arumi Andreína está con doña Patrona, está furiosa de que se haya permitido la entrada a la mujer del antifaz:
Arumi.- ¡Cómo es posible que esa mujer esté ahí con un antifaz en la cara! Se ha equivocado de fiesta, esto no es una fiesta de disfraces, ni un baile de máscaras, pone nerviosos a todos al ocultar su identidad Tía. ¡Así que sales inmediatamente y le dices que se quite el antifaz o se vaya o yo misma lo haré!
Doña Patrona.- En primer lugar Arumi recuerda que tú nunca podrás darme órdenes a mí, en segundo lugar, esa mujer desconocida es la esposa de don Vidal Trujano un gran amigo del Gobernador, el hecho de que sea desconocida para todos nosotros, no nos debe de inquietar o ¿acaso te recuerda a alguien que te pone nerviosa? Y si quieres ver su rostro, ¿Por qué no te preocupas en ver la persona interior de todos lo que te rodean y tienen cualidades más que defectos? ¡Permíteme atender a mis invitados querida sobrina!
Arumi Andreína se queda muy molesta, pero por ahora se concentrará en Ana Victoria y no permitir que le arruine la noche.
Jerónimo y Alfonsina esperan ansiosos que Ana Victoria salga del cuarto con el elegante y fino vestido de encaje que le han comprado en “la tienda de raya”, pero se quedan asombrados realmente al verla salir, realmente se ve preciosa aunque no trae el vestido caro:
Ana Victoria.- ¡Estoy lista! No puedo usar ese vestido. No soy yo, siento que soy otra persona, fría y lejana. Miren desde hace tiempo estuve bordando mi propio vestido para una ocasión muy especial como esta. Yo quiero conservar mis raíces y me siento muy orgullosa de lo que soy: una verdadera purépecha michoacana.
Jerónimo.- ¡Realmente te ves hermosa hija con ese típico vestido purépecha!! No necesitas más adornos que tu nobleza y moral limpia, ¡nos haces sentir muy orgullosos de ti!
Alfonsina.-Mira Ana Victoria, tu padre me regaló esta pulsera y estos aretes de oro, ¡póntelos por favor en esta noche especial!
Ana Victoria.- ¡OH! ¡Son realmente hermosos! Me recuerdan tanta a una joya que ya había visto anteriormente, pero ¿dónde?
En realidad, tanto la pulsera como los aretes son parte del mismo juego que el medallón, el torzal de las rosas que perteneció a Edith y el cual, doña Patrona guarda con tanto celo y cariño.
Ana Victoria.- Oye mamá ¿Sabes en dónde se encuentra Obed? No lo he visto en todo el día.
Alfonsina.-Tampoco nosotros lo hemos visto, ¡ojala venga a la Hacienda muy pronto!
Obed se encuentra con Belarmino el Capataz, desde muy temprano salieron a ver a un médico que está de visita cercas de la Hacienda y el médico lo examina para ver cuántas posibilidades tiene Obed de recuperar la vista:
Doctor Núñez.-Realmente no naciste ciego Obed.
Obed.- Pues mis primeros recuerdos son vagos, pero la verdad yo podía mirar como entre nubes, podía ver sombras, colores, figuras, en ocasiones llegué a apreciar muy claro el rostro de Martina mi madre, pero solo lo recuerdo entre sueños, después todo se fue oscureciendo mas y mas hasta que no vi nada.
Doctor Nuñez.- Mira, ahora la enfermera te hará unos exámenes en tus ojos, ella se llama Yolanda Méndez Martínez:
Yolanda Méndez.-Obed te voy a poner unos aparatos en los ojos, pero mientras contéstame: ¿Cuántos deseos tienes de ver?
Obed.-Todos los deseos que siente mi corazón no tienen otra meta que la de recuperar la vista. Para mí los ojos son como dos valiosos diamantes, dos gemas que brillan y arrojan una delicada luz, que puede transmitir paz o bien causar mucho dolor.
Yolanda Méndez.- ¿Crees de verdad que los ojos son las ventanas del espíritu?
Obed.-Los ojos son la ventana de la vida, dice el Libro Divino “Si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará brillante, si tu ojo es malo, estará en oscuridad” la humildad es lo que enriquece la vida de las personas.
Yolanda Méndez.- ¿Sueñas Obed? ¿Qué sueñas?
Obed.- Sueño que veo, veo un paraíso donde podré vivir una vida sin fin, donde no habrá oscuridad, ni miedo, ni muerte, ni soledad, todo saldrá a la luz a su debido tiempo.
Después del examen, el Dr. Nuñez menciona:
Dr. Nuñez.- Veo que hay muchas posibilidades de que Obed pueda volver a ver con la operación debida.
Belarmino se llena de alegría y la comparte con Obed, así que regresan a la Hacienda:
En las caballerizas. Ahora que han regresado con buenas noticias, Obed siente y escucha con su fino oído entrenado, por ser ciego, como “Centella” la Yegua de Ana Victoria está quejándose y está como muriendo:
Belarmino.- ¡Tus corazonadas han sido del todo ciertas! Alguien ha querido envenenar a Centella y parece que va a lograr su objetivo, ¡Ana Victoria va a sufrir tanto cuando se entere!
Obed.- ¿Quién puede ser capaz de causarle tanto daño a Ana Victoria más que la Señorita Arumi Andreína? Pero lo que ella ignora es que siempre hay un día para ordenar los asuntos en la vida y ese día puede llegar en cualquier momento. ¿Por qué se ha quedado todo en silencio? ¿Qué ha pasado Belarmino?
Belarmino.- No te alarmes Obed, pero parece que “Centella” ha muerto.
Obed se queda impresionado y más al pensar en el sufrimiento de Ana Victoria.
La tormenta por fin comienza a caer, unas fuertes ráfagas de viento sacuden todo alrededor. Los hombres rebeldes con el Hacendado don Fausto creen que han esperado mucho tiempo para actuar. No lograrán prenderle fuego a la Hacienda, pero sí pueden hacer algo: Acabar con la vida de don Fausto Escobar.
En el interior de la Hacienda y en plena fiesta, Arumi se queda sorprendida al ver a Pablo Fernando e inmediatamente se prende de su brazo y lo anima y presiona para que vayan a bailar:
Arumi Andreína.- Sabía que no podrían faltar a la Cena y al baile.
Pablo Fernando.- Sería un acto de muy mala educación, rechazar esta invitación por parte de don Fausto. Arumi, dime por favor ¿en dónde está Ana Victoria?
Arumi Andreína.- Por primera vez en tu vida, ¡Deja de preguntar por ella! Aquí estoy yo para hacerte disfrutar de esta noche de baile.
Pablo Fernando.- Con mucho respeto, que quede bien claro que entre tú y yo solo puede haber una buena amistad Arumi Andreína.
Arumi Andreína.- ¡En el corazón no se manda, y mi corazón se ha enamorado de ti, yo voy a luchar para que llegues a quererme!
Alfonsina, Jerónimo y Ana Victoria salen para disfrutar de la fiesta, pero antes de ser vistos, Jacinta la hija de Belarmino llega y espantada le da la cruel noticia a Ana Victoria:
Jacinta.- ¡Ana Victoria, tienes que ir pronto a la caballeriza, Centella está muy mal, ojala la encuentres viva aún!
Ana Victoria.- ¿Cómo? ¿Qué le ha sucedido a mi Centella? ¡Papá acompáñame!
Jerónimo.- Sí hija ¡Vamos!
En medio de la tormenta tan fuerte y peligrosa, Ana Victoria y Jerónimo salen a toda prisa, Pablo Fernando ve lo alterado que está Jacinta y la cuestiona para ver qué sucede, ella le cuenta lo sucedido y él se sale tras Ana Victoria, mientras Arumi Andreína no puede creer que la haya dejado sola.
Mientras tanto, Edith se acerca a conversar con doña Patrona y le pide algo muy especial:
Edith.- ¡Hermosa casa doña Patrona! ¿Me la podría mostrar?
Doña Patrona.- ¡Encantada señora! ¡Esta casa sería realmente hermosa si estuviera aquí con nosotros la joven que llenaba de luz cada rincón de ella, mi hija!
Edith.- ¿Quién es ella? La del cuadro. ¿Es ella su hija?
Doña Patrona.- Sí, es Edith, murió hace 18 años.
Edith.- ¿Y si por alguna razón ella estuviera viva qué haría?
Doña Patrona.- ¡Me muero de alegría!
En las caballerizas, Ana Victoria se encuentra frente al cadáver de “Centella”, ella también se queda helada, impotente, rompe en llanto con mucho dolor y amargura:
Ana Victoria.- ¡Centella! ¿Por qué? ¡No puede ser papá!
En plena lluvia, Ana Victoria la acaricia llorando, empapada, de repente siente las tibias manos de Pablo Fernando tocándole las mejillas, consolándola:
Pablo Fernando.- ¡No estarás sola, yo siempre estaré a tu lado, porque… te amo.
Cuando regresan al interior de la Hacienda, Arumi Andreína aprovecha el momento para burlarse de ella:
Arumi Andreína.- ¡Atención todos! ¡Volteen a ver a la maestra del pueblo, a la mugrosa muchacha que prefiere ir a llorarle a su triste yegua muerta que disfrutar del baile!
Todos voltean a ver a Ana Victoria llena de lodo y mojada, mientras que Edith enfoca su mirada en los aretes y la pulsera que trae:
Edith.- ¡Son mis joyas! ¿Qué hacen mis joyas en su poder de ella?
Doña Patrona.- Esas joyas eran de mi hija Edith ¿Por qué dice usted que son suyas señora?...
CONTINUARÁ…. ESCRITA POR: FRANCISCO MURILLO MÉNDEZ.
Personaje invitado para esta semana: Yolanda Méndez Martínez. Empresaria de Yurécuaro Michoacán.
En la cueva misteriosa, Copero el fiel servidor de Edith descubre con un asombro total como el Oro, la Plata y las joyas preciosas han desaparecido o alguien los ha tomado del lugar que tan celosamente él los había ocultado por muchísimo tiempo:
Copero.- ¡No puede ser! ¿Ahora qué cuentas le voy a dar a la Señora Edith?¡ Tal vez lo mejor sea irme lejos, lejos de aquí!.
Afuera en el horizonte, parece que una tormenta tempestuosa está a punto de llegar, el viento es helado, frío, es una noche de tormentas, de todo tipo de tempestades.
En la Hacienda “La Semilla” los invitados a la Cena del Señor Gobernador siguen llegando. Don Marcial el Anticuario y su hijo Pablo Fernando acaban de llegar:
Don Marcial.- ¡Por fin llegamos! Ha sido todo un logro que hayamos podido llegar antes de la gran tormenta. Otra vez regresaste a la Hacienda Pablo Fernando.
Pablo Fernando.- Sabía que volvería papá, si aquí dejé media parte de mi vida y mi corazón al dejar aquí a Ana Victoria, no la he podido olvidar, somos el uno para el otro.
Don Marcial.- Te he dicho que no existe el amor a primera vista.
Pablo Fernando.- Yo me enamoré de Ana Victoria, cuando vi en sus pupilas brillantes mi reflejo, sabía que había una conexión inquebrantable, única y muy especial. ¡Entremos a la fiesta!
En el interior de la Hacienda, Arumi Andreína está con doña Patrona, está furiosa de que se haya permitido la entrada a la mujer del antifaz:
Arumi.- ¡Cómo es posible que esa mujer esté ahí con un antifaz en la cara! Se ha equivocado de fiesta, esto no es una fiesta de disfraces, ni un baile de máscaras, pone nerviosos a todos al ocultar su identidad Tía. ¡Así que sales inmediatamente y le dices que se quite el antifaz o se vaya o yo misma lo haré!
Doña Patrona.- En primer lugar Arumi recuerda que tú nunca podrás darme órdenes a mí, en segundo lugar, esa mujer desconocida es la esposa de don Vidal Trujano un gran amigo del Gobernador, el hecho de que sea desconocida para todos nosotros, no nos debe de inquietar o ¿acaso te recuerda a alguien que te pone nerviosa? Y si quieres ver su rostro, ¿Por qué no te preocupas en ver la persona interior de todos lo que te rodean y tienen cualidades más que defectos? ¡Permíteme atender a mis invitados querida sobrina!
Arumi Andreína se queda muy molesta, pero por ahora se concentrará en Ana Victoria y no permitir que le arruine la noche.
Jerónimo y Alfonsina esperan ansiosos que Ana Victoria salga del cuarto con el elegante y fino vestido de encaje que le han comprado en “la tienda de raya”, pero se quedan asombrados realmente al verla salir, realmente se ve preciosa aunque no trae el vestido caro:
Ana Victoria.- ¡Estoy lista! No puedo usar ese vestido. No soy yo, siento que soy otra persona, fría y lejana. Miren desde hace tiempo estuve bordando mi propio vestido para una ocasión muy especial como esta. Yo quiero conservar mis raíces y me siento muy orgullosa de lo que soy: una verdadera purépecha michoacana.
Jerónimo.- ¡Realmente te ves hermosa hija con ese típico vestido purépecha!! No necesitas más adornos que tu nobleza y moral limpia, ¡nos haces sentir muy orgullosos de ti!
Alfonsina.-Mira Ana Victoria, tu padre me regaló esta pulsera y estos aretes de oro, ¡póntelos por favor en esta noche especial!
Ana Victoria.- ¡OH! ¡Son realmente hermosos! Me recuerdan tanta a una joya que ya había visto anteriormente, pero ¿dónde?
En realidad, tanto la pulsera como los aretes son parte del mismo juego que el medallón, el torzal de las rosas que perteneció a Edith y el cual, doña Patrona guarda con tanto celo y cariño.
Ana Victoria.- Oye mamá ¿Sabes en dónde se encuentra Obed? No lo he visto en todo el día.
Alfonsina.-Tampoco nosotros lo hemos visto, ¡ojala venga a la Hacienda muy pronto!
Obed se encuentra con Belarmino el Capataz, desde muy temprano salieron a ver a un médico que está de visita cercas de la Hacienda y el médico lo examina para ver cuántas posibilidades tiene Obed de recuperar la vista:
Doctor Núñez.-Realmente no naciste ciego Obed.
Obed.- Pues mis primeros recuerdos son vagos, pero la verdad yo podía mirar como entre nubes, podía ver sombras, colores, figuras, en ocasiones llegué a apreciar muy claro el rostro de Martina mi madre, pero solo lo recuerdo entre sueños, después todo se fue oscureciendo mas y mas hasta que no vi nada.
Doctor Nuñez.- Mira, ahora la enfermera te hará unos exámenes en tus ojos, ella se llama Yolanda Méndez Martínez:
Yolanda Méndez.-Obed te voy a poner unos aparatos en los ojos, pero mientras contéstame: ¿Cuántos deseos tienes de ver?
Obed.-Todos los deseos que siente mi corazón no tienen otra meta que la de recuperar la vista. Para mí los ojos son como dos valiosos diamantes, dos gemas que brillan y arrojan una delicada luz, que puede transmitir paz o bien causar mucho dolor.
Yolanda Méndez.- ¿Crees de verdad que los ojos son las ventanas del espíritu?
Obed.-Los ojos son la ventana de la vida, dice el Libro Divino “Si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará brillante, si tu ojo es malo, estará en oscuridad” la humildad es lo que enriquece la vida de las personas.
Yolanda Méndez.- ¿Sueñas Obed? ¿Qué sueñas?
Obed.- Sueño que veo, veo un paraíso donde podré vivir una vida sin fin, donde no habrá oscuridad, ni miedo, ni muerte, ni soledad, todo saldrá a la luz a su debido tiempo.
Después del examen, el Dr. Nuñez menciona:
Dr. Nuñez.- Veo que hay muchas posibilidades de que Obed pueda volver a ver con la operación debida.
Belarmino se llena de alegría y la comparte con Obed, así que regresan a la Hacienda:
En las caballerizas. Ahora que han regresado con buenas noticias, Obed siente y escucha con su fino oído entrenado, por ser ciego, como “Centella” la Yegua de Ana Victoria está quejándose y está como muriendo:
Belarmino.- ¡Tus corazonadas han sido del todo ciertas! Alguien ha querido envenenar a Centella y parece que va a lograr su objetivo, ¡Ana Victoria va a sufrir tanto cuando se entere!
Obed.- ¿Quién puede ser capaz de causarle tanto daño a Ana Victoria más que la Señorita Arumi Andreína? Pero lo que ella ignora es que siempre hay un día para ordenar los asuntos en la vida y ese día puede llegar en cualquier momento. ¿Por qué se ha quedado todo en silencio? ¿Qué ha pasado Belarmino?
Belarmino.- No te alarmes Obed, pero parece que “Centella” ha muerto.
Obed se queda impresionado y más al pensar en el sufrimiento de Ana Victoria.
La tormenta por fin comienza a caer, unas fuertes ráfagas de viento sacuden todo alrededor. Los hombres rebeldes con el Hacendado don Fausto creen que han esperado mucho tiempo para actuar. No lograrán prenderle fuego a la Hacienda, pero sí pueden hacer algo: Acabar con la vida de don Fausto Escobar.
En el interior de la Hacienda y en plena fiesta, Arumi se queda sorprendida al ver a Pablo Fernando e inmediatamente se prende de su brazo y lo anima y presiona para que vayan a bailar:
Arumi Andreína.- Sabía que no podrían faltar a la Cena y al baile.
Pablo Fernando.- Sería un acto de muy mala educación, rechazar esta invitación por parte de don Fausto. Arumi, dime por favor ¿en dónde está Ana Victoria?
Arumi Andreína.- Por primera vez en tu vida, ¡Deja de preguntar por ella! Aquí estoy yo para hacerte disfrutar de esta noche de baile.
Pablo Fernando.- Con mucho respeto, que quede bien claro que entre tú y yo solo puede haber una buena amistad Arumi Andreína.
Arumi Andreína.- ¡En el corazón no se manda, y mi corazón se ha enamorado de ti, yo voy a luchar para que llegues a quererme!
Alfonsina, Jerónimo y Ana Victoria salen para disfrutar de la fiesta, pero antes de ser vistos, Jacinta la hija de Belarmino llega y espantada le da la cruel noticia a Ana Victoria:
Jacinta.- ¡Ana Victoria, tienes que ir pronto a la caballeriza, Centella está muy mal, ojala la encuentres viva aún!
Ana Victoria.- ¿Cómo? ¿Qué le ha sucedido a mi Centella? ¡Papá acompáñame!
Jerónimo.- Sí hija ¡Vamos!
En medio de la tormenta tan fuerte y peligrosa, Ana Victoria y Jerónimo salen a toda prisa, Pablo Fernando ve lo alterado que está Jacinta y la cuestiona para ver qué sucede, ella le cuenta lo sucedido y él se sale tras Ana Victoria, mientras Arumi Andreína no puede creer que la haya dejado sola.
Mientras tanto, Edith se acerca a conversar con doña Patrona y le pide algo muy especial:
Edith.- ¡Hermosa casa doña Patrona! ¿Me la podría mostrar?
Doña Patrona.- ¡Encantada señora! ¡Esta casa sería realmente hermosa si estuviera aquí con nosotros la joven que llenaba de luz cada rincón de ella, mi hija!
Edith.- ¿Quién es ella? La del cuadro. ¿Es ella su hija?
Doña Patrona.- Sí, es Edith, murió hace 18 años.
Edith.- ¿Y si por alguna razón ella estuviera viva qué haría?
Doña Patrona.- ¡Me muero de alegría!
En las caballerizas, Ana Victoria se encuentra frente al cadáver de “Centella”, ella también se queda helada, impotente, rompe en llanto con mucho dolor y amargura:
Ana Victoria.- ¡Centella! ¿Por qué? ¡No puede ser papá!
En plena lluvia, Ana Victoria la acaricia llorando, empapada, de repente siente las tibias manos de Pablo Fernando tocándole las mejillas, consolándola:
Pablo Fernando.- ¡No estarás sola, yo siempre estaré a tu lado, porque… te amo.
Cuando regresan al interior de la Hacienda, Arumi Andreína aprovecha el momento para burlarse de ella:
Arumi Andreína.- ¡Atención todos! ¡Volteen a ver a la maestra del pueblo, a la mugrosa muchacha que prefiere ir a llorarle a su triste yegua muerta que disfrutar del baile!
Todos voltean a ver a Ana Victoria llena de lodo y mojada, mientras que Edith enfoca su mirada en los aretes y la pulsera que trae:
Edith.- ¡Son mis joyas! ¿Qué hacen mis joyas en su poder de ella?
Doña Patrona.- Esas joyas eran de mi hija Edith ¿Por qué dice usted que son suyas señora?...
CONTINUARÁ…. ESCRITA POR: FRANCISCO MURILLO MÉNDEZ.
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